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Campaña de Guatemala > Entrevista con Aura Elena Farfán |
en inglés (in English) Entrevista con Aura Elena Farfán, Directora de FAMDEGUA Hecha por Carmen Reed, Directora Interina de Apoyo para las Américas (Acting Advocacy Director for the Americas) de la Oficina de Amnistía Internacional, Washington D.C. Fecha de la entrevista: 15 de noviembre del 2001 CR: Me llamo Carmen Reed y trabajo para Amnistía Internacional en temas relacionados con América Latina. Estoy con Aura Elena Farfán, Directora de FAMDEGUA (Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Guatemala), una organización de derechos humanos guatemalteca. Hola, Aura Elena! ¿Cómo estas? AEF: Muy bien, gracias Carmen. CR: Bienvenida. AEF: Muchas gracias. Me gustaría agradecerles, especialmente a Amnistía Internacional, por la invitación y la preocupación que ustedes mantienen por todos aquellos que, de alguna manera, hemos sido forzados a vivir bajo la represión. Desde 1984, madres, hermanas, hijas, hijos, hemos venido luchando por saber lo que sucedió con los guatemaltecos que fueron "desaparecidos," o capturados ilegalmente y posteriormente desaparecidos. Han pasado ya 18 años y no sabemos dónde se encuentran, que fué lo que pasó con ellos. Sabemos muy bien que el Ejército tuvo y aún tiene grupos paramilitares cuya misión ha sido conseguir información por medio del uso de la tortura. Yo no pienso que ningún ser humano pueda resistir los tipos de tortura que esos grupos utilizan y la verdad es que los mismos no deberían existir. Nosotros somos familiares de personas detenidas y desaparecidas de Guatemala y como lo dije anteriormente, somos mujeres que estamos buscando a nuestros seres queridos que "desaparecieron" ya hace muchos años. También aprovecho esta oportunidad para solidarizarme y apoyar moralmente a todos aquellos que ha sufrido debido a los acontecimientos del 11 de septiembre. Consideramos que es una situación bastante difícil, pero el pueblo guatemalteco los acompaña en su dolor. Es penoso que la inteligencia sea utilizada para hacer tanta maldad. Yo considero que no es así como se resuelven los problemas sino por medio de la discusión y la comunicación. Pero, como lo dije, ésta es una situación bastante difícil que posiblemente nos llevaríamos todo el día discutiendo y yo sólo quiero decirles, especialmente a todos aquellos que sufrieron esta pena tan dolorosa, que lamento profundamente dichos acontecimientos, siento mucho lo que ha pasado. CR: Muchas gracias, Aura Elena. Ahora si pudieras hablar un poco más específicamente sobre el trabajo que hace FAMDEGUA en Guatemala: ¿Cuándo fué fundada la organización y que están haciendo ahora en términos del trabajo por los derechos humanos? AEF: Las fundadoras fuimos cinco (5) mujeres familiares de personas que fueron capturadas ilegalmente y posteriormente desaparecidas. Desde 1984 hemos estado buscando a nuestros seres queridos, en las estaciones de policía, en las morgues, en los hospitales, en las universidades, especialmente en las universidades, ya que varios de nuestros familiares eran estudiantes de la Universidad de San Carlos. Fue así como cinco mujeres nos conocimos casualmente y nació la idea de organizarnos. Así nació el GAM (Grupo de Apoyo Mutuo). Pero esos años de lucha fueron muy difíciles, muy duros. A principios de 1991 se dieron algunos problemas que no voy a mencionar en estos momentos, pero creo que en todas las organizaciones sucede esto, no? Creo que lo importante ahora es mencionar que como familiares nos volvimos a reorganizar. Es así como le dimos vida a FAMDEGUA, la cuál "nació" en 1991. La organización logró la legalidad en 1993. En 1994 nosotros ya estabamos haciendo trabajo de "acompañamiento" a favor de diferentes comunidades, especialmente aquellas compuestas de personas de extracción indígena. Durante seis meses "acompañamos" a quinientas (500) personas trabajadoras del campo que se encontraban ocupando el paraninfo de la Universidad de San Carlos. Esas personas habían sido agredidas por haber estado exigiendole al Gobierno que se les dieran tierras. Las personas trabajadoras del campo fueron agredidas por la policía antimotínes, la cuál está especialmente preparada y entrenada para disolver manifestaciones. Varios niños fueron lastimados y además sufrieron los efectos de los gases que lanzó la policía antimotínes. Estuvimos allí seis meses, como lo dije anteriormente, preparándoles comida y dándoles atención médica a los campesinos. Yo soy enfermera y en el grupo hay otra enfermera. Allí las dos estuvimos trabajando para ayudar a la gente que lo necesitaba. Posteriormente recibimos la denuncia de la existencia de un cementerio clandestino en Antigua Guatemala, en las cercanías de Ciudad Vieja. Allí estuvimos trabajando, excavando. Se encontraron varios esqueletos, los cuáles (según los antropólogos) pertenecían a las víctimas de una epidemia y que por eso habían sido enterrados en el lugar. Pero lo que a nosotros realmente nos llamó poderosamente la atención fue que los primeros esqueletos tenían entradas y salidas (muy perfectas) como hechas por un proyectil. Eso fue lo que a nosotros nos llamó poderosamente la atención e hicimos preguntas. Pero al final los antropólogos, los jueces y las diferentes autoridades de Guatemala decidieron de que no se trataba más que de víctimas de una epidemia que había ocurrido hace mucho tiempo. Haciendo esta clase de trabajo de exhumaciones, la ODHAG (Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala) recibieron por parte de la comunidad de La Libertad (en el departamento de El Petén) la denuncia sobre la existencia de un cementerio clandestino en Las Dos Erres y Las Cruces. En La Libertad se descubrió un pozo que contenía aproximadamente los restos de 300 personas. Conjuntamente con la ODHAG, caminamos al lugar para averiguar porqué algunos de los huesos fueron hallados a flor de tierra, tanto en Salazares como en La Aguada. La Aguada es una laguna que los javalíes (que son coches de monte) escarbaron para poder tener agua en el invierno. Los campesinos llegaban allí para traer agua, o para lavar su ropa. En Los Salazares vivían personas con ese apellido y por eso se llama Los Salazares. Cuando fuimos a hacer la primera inspección verdaderamente encontramos varios pedazos de ropa, pantalones, camisas, vestidos, zapatos. Fue así como empezamos a trabajar, haciendo la denuncia de lo que encontramos en ese lugar. CR: ¿En que año fueron ustedes? AEF: Eso fue al principio de 1994. CR: ¿En 1994? AEF: En 1994 empezamos a buscar testimonios de gente sobreviviente y gente que sabía donde se estaba excavando ese pozo. El mismo tenía 12 metros de profundidad y 20 centímetros de ancho. El dueño era Don Juan Arrebal. Las Erres es un lugar muy seco. Tenían tres años de estar excavando. Fue allí donde se encontraron más de 167 personas entre hombres, mujeres, y niños de diferentes edades. Al mismo tiempo que se estaba haciendo la exhumación, se mantenía contacto constante con los familiares sobrevivientes. Fue así como fuimos buscando, buscando, buscando. Después de terminada la exhumación, se le dió cristiana sepultura a todos los que encontramos. Luego empezamos el trabajo legal, tomando denuncias, presentando testigos. Es en esa etapa en la que nos encontramos en estos momentos. Considero que al respecto el compañero Otto podrá explicarles mejor. Quiero decir que FAMDEGUA ha realizado treinta exhumaciones entre 1994 y el mes de julio del 2000. Durante las mismas se han hallado los restos de más de mil personas enterradas clandestinamente. CR: ¿ Más de mil? AEF: Más de mil hombres, niños y mujeres de diferentes edades. Algo que ha sido común durante las exhumaciones es encontrar más de 5, 10, o 15 osamentas al mismo tiempo y en el mismo lugar. Estas son denuncias que hemos recibido en diferentes lugares de Guatemala, como por ejemplo El Petén, Altaverapaz, Baja Verapaz, Izabal y Mazatenango. Hasta ahora tenemos 185 denuncias de cementerios clandestinos que están pendientes de realizarse. Lamentablemente no hemos tenido el apoyo económico necesario para darle continuidad a este trabajo que es tan necesario para que los familiares de las víctimas encuentren la verdad. De alguna manera FAMDEGUA ha encontrado la verdad bajo la tierra. Hay casos de muchas familias que por temor los han mantenido ocultos, pero creo que ya ha llegado el momento de levantar la voz, y así lo han hecho. Han denunciado todo lo que ha pasado en los diferentes comunidades CR: ¿Y que arriesgan estas personas que denuncian cosas así? AEF: Bueno, la verdad es que el trabajo que FAMDEGUA ha realizado durante este tiempo ha sido bastante difícil. Durante las propias exhumaciones han habido actos de intimidación por parte de gente del Ejército ha llegado a tomarnos fotos o a filmarnos, no solamente a los miembros a FAMDEGUA pero también a los familiares y a los antropólogos. Caso concreto: el caso de San Francisco, Huehuetenango, donde también se hizo la denuncia públicamente. Nos preocupa mucho la seguridad de la gente que vive en el interior de la República, dado que tienen que caminar mucho para buscar algún teléfono u otro medio de comunicación, o al alcalde auxiliar de la región que es la autoridad inmediata. Eso nos preocupa bastante. En la Ciudad de Guatemala la oficina de FAMDEGUA y los hogares de algunos miembros de FAMDEGUA han sido allanados al menos en dos ocasiones. Además, nuestros derechos de organización y libre expresión han sido violados, como por ejemplo nuestra libertad de decir lo que sentimos, o de pedir lo que nos corresponde saber, tal como lo es saber la verdad de que paso con nuestros familiares. En septiembre del año pasado la sede de FAMDEGUA fue allanada y nueve (9) compañeros fuimos amenazados. Nos robaron computadoras, información valiosa relacionada específicamente al caso de Las Dos Erres. Los hombres fueron obligados a desvestirse y fueron encerrados en un salón. A las tres (3) mujeres nos encerraron en el baño. No nos agredieron físicamente, pero si nos tiraron al piso. Nos amedrentaban con el movimiento de las armas a cada rato y decían que nos van a matar y que abandonaramos nuestra lucha. CR: ¿Y ustedes no saben quiénes fueron? AEF: Las personas no tienen que estar necesariamente uniformadas para saber quienes son. Sus características eran de gente bien alimentada y preparada físicamente. Las armas, yo no conozco de armas, pero considero que solo una institución puede tener esa clase de armas. CR: ¿Llevaban uniformes o algo así? AEF: No. Los cuatro (4) hombres estaban vestidos de particular. Uno de ellos se subió al techo de la casa para controlar lo que pasaba. De los otros tres, dos (2) buscaban información y que más robarse. El otro nos mantenía tirados en el piso. Este año, en mayo (o en abril, me esta fallando la memoria) fuí a una entrevista con unos abogados para hablar sobre el caso de Las Dos Erres. Yo ya estaba adentro del carro y el chófer Luis Aldana adelante ya estaba metiendo la llave para arrancar el motor cuando nos golpearon las ventanas del auto a los dos. Con las armas nos hicieron señas para que abrieramos. Bueno, yo no tuve otra opción que abrirles. Nos detuvieron por dos (2) horas, y luego nos dejaron abandonados en un camino hacia Amatitlán. No nos agredieron físicamente sino que sólo nos interrogaron. Creo que es otra forma de intimidarnos para que dejemos de hacer el trabajo que estamos realizando. Bueno, al fin de cuentas nos dejaron ir, por alguna razón nos dejaron ir. Yo pienso que se nos ha dado la oportunidad para darle continuidad al trabajo. De alguna manera FAMDEGUA siempre ha estado señalando las violaciones constantes a los derechos humanos que en Guatemala se dan no solamente en contra de los defensores de los mismos, o en contra de aquellos que denunciamos dichas violaciones. La población en general también ha sufrido mucho. FAMDEGUA ha dejado sentir su presencia en departamentos y comunidades noroccidentales y del centro del país. Conjuntamente con la Comisión de Educación, hemos preparado a 200 promotores- defensores de derechos humanos en las comunidades que mencioné anteriormente. También hay un boletín de datos estadísticos sobre las violaciones a los derechos humanos que se distribuye mensualmente. Dicho boletín también menciona el trabajo constante que FAMDEGUA realiza en las exhumaciones. ¿Tienes otra pregunta o de qué quieres que hable? CR: Bueno, solo me gustaría saber: ¿Usted piensa que estos actos de intimidación contra los defensores de los derechos humanos se acabarán algún día? ¿ Qué ve para el futuro en Guatemala? AEF: Bueno, los que defendemos los derechos humanos en Guatemala mantenemos la esperanza que algún día habrá una verdadera democracia en nuestro país para que podamos vivir en paz. Queremos una paz con justicia y no sólo papeles firmados. Los guatemaltecos somos gente muy pacífica, adoramos la paz. Esperamos que...¿es un poco difícil, no? Por muchos años los que están en el poder nos han reprimido, cuando deberían de haber estado pensando en darle seguridad a los guatemaltecos. CR: ¿Usted siente el impacto que organizaciones internacionales tales como Amnistía Internacional tienen en su país? ¿Qué piensa? ¿Los ayuda, o no? AEF: Por supuesto que sí! Le damos las gracias a Amnistía. Su organización ha jugado un papel muy importante, fortaleciendonos con las miles de tarjetas que nos hicieron llegar para las fiestas del fin de año. ¿Eso nos fortalece, no? Pensar que hay gente en tierras tan lejanas que están pensando en lo que pasa en los diferentes países de América Latina, especialmente en Centro América y Guatemala. Hemos vivido la represión de varios gobiernos militares dictatoriales. Los gobiernos civiles tampoco han respetado el derecho solemne de la vida. Creo que los grupos de derechos humanos internacionales tales como Amnistía Internacional juegan un papel muy importante en este sentido. Les pido que por favor nos sigan apoyando, que estén pendientes de todas las violaciones que se dan, ya que considero que somos un país que representa el traspatio de todo un sistema en América Latina. CR: Bueno, sí, vamos a seguir. Estamos con ustedes. AEF: Gracias. CR: Gracias por estar aquí hoy y compartir con nosotros un poco de lo que ahora está pasando en el mundo con los derechos humanos. AEF: Muchas gracias y les agradezco mucho. |
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