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Martes, 15 de julio de 2003
Sudan
Continúan los abusos contra los derechos humanos durante
el proceso de paz en Sudán
(Nueva York) - En el momento en que los sudaneses celebran el primer
aniversario del Protocolo de Machakos, que preparó el camino
para el proceso de paz actual, quienes viven en las zonas de Sudán
controladas por el gobierno continúan siendo arrestados e
incomunicados durante períodos prolongados, y sufriendo torturas
y juicios injustos, según denuncia Amnistía Internacional
en un informe publicado en el día de la fecha.
"El gobierno de Sudán ha dado a entender que recibiría
con beneplácito un cambio, pero la retórica no ha
generado acciones concretas que promuevan los derechos humanos",
sostiene Curt Goering, Director Ejecutivo Adjunto Senior de Amnistía
Internacional de EE.UU. (AIUSA). "A menos que los derechos
humanos figuren plenamente en el diálogo actual y el acuerdo
resultante, será imposible mantener la paz"."
Originalmente, Amnistía Internacional presentó el
informe Sudan: Empty promises? Human rights violations in government-controlled
areas (Sudán: ¿Promesas vanas? Violaciones de los
derechos humanos en áreas controladas por el gobierno), bajo
la forma de un memorando al gobierno. El informe detalla las continuas
violaciones de los derechos humanos perpetradas por las fuerzas
de seguridad sudanesas en las zonas ubicadas fuera del sur, violaciones
arraigadas en la misma discriminación e injusticia que provocaron
una guerra de 20 años en el sur de Sudán.
Sudan: Empty Promises? describe cómo las fuerzas de
seguridad mantienen detenidos e incomunicados y, ocasionalmente,
torturan a oponentes políticos, estudiantes y ciudadanos
comunes. También restringen la libertad de expresión
de los periodistas y de forma rutinaria arrestan, detienen de forma
arbitraria y hostigan a los activistas de la sociedad civil. Estudiantes
y personas internamente desplazadas han sido heridos o muertos como
consecuencia del uso excesivo de la fuerza por parte de la policía
y de las fuerzas de seguridad. La falta de responsabilidad judicial
de las fuerzas de seguridad y la impunidad de sus acciones, incluyendo
actos de tortura, es alimentada por leyes que contradicen los principios
internacionales de derechos humanos.
Amnistía Internacional hace referencia al conflicto emergente
de Darfur, Sudán Occidental, como un ejemplo de los efectos
de la tendencia del gobierno a violar los derechos humanos cuando
se enfrenta a un problema. Darfur ha sido el escenario de ataques
contra ciudadanos civiles por parte de grupos armados nómades,
y la respuesta del gobierno ante esta situación ha sido detener
y mantener incomunicados a líderes de la comunidad y supuestos
críticos del gobierno, tanto de grupos locales como nómades.
En 2001, el gobierno creó Tribunales Especiales en Darfur,
para tratar los casos de asesinatos, ataques armados y bandolerismo,
pero, desde entonces, estos tribunales han impuesto sentencias de
muerte y penas crueles, inhumanas y degradantes luego de juicios
groseramente injustos.
"Mientras que la atención del proceso de paz se centra
en los horrendos abusos perpetrados por ambas partes del conflicto
armado en el Sur, se han ignorado las violaciones de los derechos
humanos cometidas por las fuerzas gubernamentales en las zonas que
están bajo su control", afirma Krista Riddley, Directora
de Defensa y Promoción de África de AIUSA. "El
gobierno sudanés no ha podido detener ni investigar no sólo
los abusos relacionados con la guerra perpetrados en el Sur, sino
también los abusos actuales cometidos por las fuerzas de
seguridad. Como consecuencia, las violaciones de los derechos humanos
en Sudán continúan sin tregua".
Amnistía Internacional exhorta al gobierno sudanés
a que implemente las siguientes recomendaciones y que cumpla con
sus promesas de respeto y protección del derecho internacional
sobre derechos humanos, incluyendo:
- la abolición de los artículos 31 y 33 de la Ley
sobre Fuerzas de Seguridad Nacional, que las autoriza a arrestar
y mantener incomunicados a los ciudadanos sin que medie ninguna
acusación, y que les otorga inmunidad con respecto al enjuiciamiento;
- poner fin a las restricciones severas de las fuerzas de seguridad
contra la prensa de Sudán;
- detener de forma inmediata los arrestos, las detenciones y el
hostigamiento de los activistas de la sociedad civil, incluyendo
oponentes políticos, defensores de los derechos humanos y
activistas que abogan por los derechos de la mujer;
- investigar de forma imparcial e independiente los informes sobre
asesinatos y torturas perpetrados por las fuerzas de seguridad y
llevar a juicio a los sospechosos de dichas violaciones;
- Permitir que una Comisión de Investigación independiente
e imparcial lleve a cabo un estudio de la situación en Darfur,
que está en constante deterioro, y el envío de inspectores
de derechos humanos a la región.
Amnistía Internacional también hizo un llamamiento
a los mediadores internacionales que intervienen en el proceso de
paz de Sudán, los países donantes y otras partes interesadas
que participan en la negociación para que los derechos humanos
de todos los sudaneses sean el centro de sus esfuerzos. Las negociaciones
se han referido principalmente a la seguridad, la distribución
de la riqueza y los acuerdos para compartir el poder; aunque en
el Protocolo de Machakos se hace referencia a los derechos humanos,
las conversaciones de paz no han prestado suficiente atención
al tema.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Wende Gozan
212/633-4247
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