Sabado, 19 de julio de 2003
México
Declaración de Eric Olson, Director de Defensa
y Promoción de las Americas, Amnistía Internacional
de EE.UU. sobre la muerte de Digna Ochoa y la conclusión de
que se trató de un 'suicidio'
En el día de la fecha, la Fiscal Especial Margarita Guerra
anunció que ha completado su investigación sobre la
muerte de la renombrada abogada mexicana de derechos humanos, Digna
Ochoa, con la conclusión de que probablemente se trató
de un suicidio. Teniendo en cuenta las innumerables deficiencias que
han caracterizado hasta el momento a la investigación del gobierno,
una decisión de este tipo parece prematura y podría
causar un serio perjuicio a los esfuerzos de México para mejorar
su situación en el área de derechos humanos.
La conclusión de Guerra resulta particularmente perturbadora
dado que, apenas un mes atrás, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos identificó varias fallas graves en la
investigación sobre la muerte de Ochoa, entre las que se
incluyen pruebas forenses que no cumplían las normas internacionales,
fallas en la protección de la escena del crimen y problemas
de seguridad en el manejo de las pruebas. Además, los abogados
de la familia Ochoa denunciaron que se les negó la autorización
para presentar pruebas adicionales que respaldaban su caso. Esto
sugiere un patrón de problemas en la investigación
que es necesario corregir antes de tomar cualquier decisión.
En lugar de responder adecuadamente a las objeciones presentadas
por Amnistía Internacional y otros grupos de derechos humanos
en el continente americano, el gobierno mexicano se ha dedicado
a atacar la reputación y ensuciar la memoria de Digna Ochoa.
Desafortunadamente, esto no es inusual. En México es moneda
corriente que los fiscales intenten acusar a las víctimas,
y en el pasado muchas investigaciones de alto perfil han fracasado
en medio de rumores y filtraciones de información que buscaban
desviar la atención, permitiendo en última instancia
que los responsables queden sin castigo. Considerando que los funcionarios
han ignorado aparentemente las deficiencias en la investigación
de la muerte de Ochoa, debemos preguntarnos si el producto de sus
esfuerzos no ha sido la confusión y la impunidad, en lugar
de la justicia y el esclarecimiento.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Wende Gozan
al 212/633-4247 o Eric Olson 202/544-0200 x 251
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