Martes, 25 de marzo de 2003
México
México debe investigar dudosas condenas y
detener uso de torturas por confesiones, afirma nuevo informe de Amnistía
Internacional
(Nueva York) -El gobierno actual de México, incluyendo
la legislatura y la judicatura, ha fracasado en investigar apropiadamente
numerosas condenas en las que probablemente se ha utilizado tortura
- mientras que las autoridades continúan utilizando palizas
y otros tipos de abuso físico para extraer confesiones, afirmó
hoy Amnistía Internacional al lanzar su más reciente
informe, Juicios injustos: condenas inseguras.
El informe incluye casos que desmuestran el repetido fracaso de
las autoridades en señalar la injusticia y los abusos que
las víctimas han sufrido. El informe cita casos de víctimas
cuyas torturas ocurrieron bajo gobiernos anteriores pero que todavía
permanecen en prisión, probando continuada delincuencia al
no proveer reparaciones efectivas a estas víctimas. Mientras
tanto, Amnistía Internacional continúa recibiendo
informes de torturas, con casos más recientes en Oaxaca y
Ciudad Juárez.
"Aunque respetamos al Presidente Fox por aceptar los antes
inmencionables males que han plagado la policía mexicana
durante años, los cambios reales que su administración
ha efectuado son sólo mecánicos," afirmó
el Dr. William F. Schulz, Director Ejecutivo de Amnistía
Internacional en los Estados Unidos (AIUSA). "Aquéllos
que han sufrido durante años en las prisiones de México
bajo circunstancias dudosas merecen que sus casos sean investigados
independientemente."
Amnistía Internacional ha recibido informes de irregularidades
en todas las etapas de los procesos judiciales, que indican que
los procedimientos de juicio justo conforme a parámetros
internacionales y ratificados por el gobierno mexicano son rutinaria
y consistentemente ignorados. Los casos incluidos en el informe
demuestran la dificultad de cuestionar evidencia que ha sido manchada
por la tortura, así como la de convencer al sistema de justicia
criminal de reconocer los abusos perpetrados en nombre de la justicia.
Uno de esos casos es el de los hermanos Enrique y Adrián
Aranda Ochoa, quienes fueron arrestados en junio de 1996 y obligados-después
de que la policía los torturó durante varias horas-a
firmar una confesión que no se les permitió leer.
Se les dijo que si no ratificaban la confesión ante el juez,
sus familias sufrirían las consecuencias. A pesar de la evidencia
médica de tortura, sus confesiones fueron utilizadas para
condenarlos y sentenciarlos a 50 años de cárcel. Más
de seis años después de que fuera emitida una orden
de arresto contra uno de los policías involucrados, todavía
no se ha hecho justicia, y los hermanos continúan en prisión
esperando el resultado de su apelación final.
Estas situaciones surgen porque el sistema judicial mexicano está
plagado de detenciones arbitrarias; exámenes forenses inadecuados
que no substancian las señales de tortura; pobre representación
legal para los acusados; sospechos que no son llevados ante jueces
dentro del marco de tiempo legal; e insuficiente supervisión
judicial de los procedimientos.
"Estas fallas sistemáticas perpetúan una cultura
de impunidad para torturadores e incita a la continuación
de estas inaceptables prácticas," dijo Rupert Knox,
investigador en México para Amnistía Internacional,
quien publicó el informe en Ciudad de México hoy.
"El gobierno de Fox ha liberado prisioneros cuya detención
continuada causó preocupación nacional e internacional,
pero esto no es suficiente. El reto ahora es atacar la raíz
del problema."
Amnistía Internacional acoge el compromiso verbal del gobierno
de Fox al cambio. La propuesta Reforma del Estado y el Programa
de Asistencia Técnica de la ONU, por ejemplo, proveen un
marco vital para desarrollar políticas a nivel federal, estatal
y municipal. Sin embargo, Amnistía Internacional advirtió
que el establecimiento de dicho marco no es suficiente, y urgió
al gobierno mexicano a poner el énfasis necesario en su implementación.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Wende Gozan
al 212/633-4247 o Diego Zavala al 787/525-5488
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