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Guatemala
Se propone una comisión internacional de investigación
para la que son decisivos el apoyo internacional y la independencia
Índice: AMR 34/02/03/s
16 de enero del 2003
Amnistía Internacional ha señalado hoy, 16 de enero,
que el establecimiento de una comisión internacional que
investigue las amenazas a los activistas de derechos humanos, las
actividades de grupos armados ilegales y el aparato de seguridad
clandestino de Guatemala, supondrá un importante avance en
la lucha contra las violaciones de los derechos humanos y la impunidad
en el país. La organización ha acogido con agrado
la petición, por parte del procurador de los Derechos Humanos,
Sergio Morales, de una nueva comisión internacional de investigación.
Debido a que los anteriores esfuerzos por identificar a los individuos
y estructuras responsables de los abusos contra los derechos humanos
cometidos en Guatemala y por llevarlos ante la justicia no han tenido
demasiado éxito, Amnistía Internacional ha sugerido
algunos puntos que deberían tenerse en cuenta para garantizar
que la nueva comisión pueda acometer sus objetivos.
Amnistía Internacional ha declarado: «El respaldo
internacional es decisivo para que la Comisión tenga éxito»,
apoyando así las peticiones de la comunidad de derechos humanos
de que el gobierno de Guatemala solicite formalmente la participación
de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados
Americanos en la formación y el funcionamiento de la comisión
y en la posible evaluación de sus conclusiones y recomendaciones.
La organización ha añadido: «Al mismo tiempo,
la comisión deberá ser totalmente independiente, tanto
del gobierno guatemalteco como de los actores internacionales, y
deberá ser capaz de conseguir la puesta en práctica
de sus recomendaciones y de hacer que se pongan en marcha las acciones
que requieran sus conclusiones. Las autoridades guatemaltecas deberán
estar de acuerdo en hacer cumplir todas las recomendaciones de la
comisión y en actuar sobre ellas, lo que incluiría
el enjuiciamiento de aquellos a quienes se identifique como autores
de abusos contra los derechos humanos.»
Amnistía Internacional ha puesto énfasis también
en que el trabajo de la comisión se centre firmemente en
los derechos humanos, y advirtió que las autoridades no deberán
utilizar la nueva comisión propuesta para dejar en un segundo
plano a los mecanismos e instrumentos ya existentes, como los Acuerdos
de Paz, las conclusiones de la Comisión para el Esclarecimiento
Histórico (CEH) y la Comisión de la Verdad.
La organización ha declarado: «Es fundamental que,
aunque la comisión se centre en hechos acaecidos durante
los seis últimos años, no se interprete que las atrocidades
cometidas durante los años que duró el conflicto (que
la CEH consideró que habían constituido genocidio)
pueden arrojarse a la papelera de la historia como si nada».
Amnistía Internacional añadió también
que las actuaciones y recomendaciones de esta comisión deberán
complementar, más que sustituir, a las actividades legalmente
constituidas de las instituciones democráticas existentes,
tales como el Ministerio Público (MP), la Fiscalía
General de la República y el procurador de los Derechos Humanos.
La organización ha señalado: «Estas instituciones
deberán funcionar de una manera eficaz si se quiere que en
Guatemala vuelva a imperar realmente el Estado de derecho».
Amnistía Internacional instó a la comunidad internacional
a que no intente abandonar a Guatemala a la impunidad y la anarquía,
y a que contribuya en todo lo posible a garantizar que la nueva
comisión propuesta podrá ayudar a cumplir los Acuerdos
de Paz y a restaurar el Estado de derecho en el país.
Información general
Durante muchas décadas, grupos armados clandestinos, a veces
directamente relacionados con los servicios oficiales de seguridad,
han sido responsables de una gran variedad de violaciones de los
derechos humanos en Guatemala. Desde que en 1996 se firmaron los
Acuerdos de Paz de Guatemala, estos grupos han atacado especialmente
a los defensores de los derechos humanos y a otras personas que
buscaban que se hiciera justicia por las graves violaciones de los
derechos humanos que se cometieron durante los años que duró
el conflicto, en el que cerca de 200.000 personas (la gran mayoría
campesinos indígenas) fueron víctimas de ejecuciones
extrajudiciales o «desaparecieron» a manos de las fuerzas
armadas de Guatemala y de sus colaboradores civiles, las patrullas
civiles. En la gran mayoría de los casos, quienes ordenaron
y llevaron a cabo estas graves violaciones han gozado de una impunidad
total por sus crímenes.
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