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Jueves, 19 de junio de 2003
Los Estados Unidos de América
Las actitudes de líderes políticos estatales, las
encuestas de opinión pública y la evolución
de las normas indican que la Corte Suprema de EE.UU. debe reconsiderar
su posición con respecto a la pena de muerte para menores
de edad, según Amnistía Internacional de EE.UU.
La organización aplaude la decisión del gobernador
de Kentucky, que decidió suspender la ejecución del
delincuente juvenil Kevin Stanford
(Washington, DC) - Amnistía Internacional de EE.UU. (AIUSA)
manifestó hoy su satisfacción ante la decisión
del Gobernador de Kentucky, Paul Patton, de conmutar la sentencia
de muerte del delincuente juvenil Kevin Stanford, protagonista del
caso testigo Stanford v. Kentucky (1989), en el que la Corte Suprema
de EE.UU. ratificó que la edad mínima para la aplicación
de la pena de muerte sería de 16 años.
"Como el dios romano Jano, en EE.UU. el sistema de justicia
de menores muestra dos caras al mismo tiempo: por un lado ofrece
protección a los niños debido a su vulnerabilidad,
falta de desarrollo y susceptibilidad ante las influencias externas,
y por otro, ignora esas condiciones especiales y permite que los
menores sean condenados a muerte", sostiene William F. Schulz,
Director Ejecutivo de Amnistía Internacional de EE.UU. "Si
la actitud líder del Gobernador Patton se contagia a otros
funcionarios electos, esto fortalecerá el creciente consenso
nacional de que ejecutar a un delincuente juvenil es una práctica
aberrante".
La decisión del Gobernador Patton no tendrá ningún
impacto sobre Stanford v Kentucky, que sigue en pie, lo que significa
que quienes cometan un delito a la edad de entre 16 y 18 todavía
podrán recibir la pena de muerte en EE.UU., donde en este
momento hay unos 80 condenados a muerte por delitos cometidos a
la edad de 16 ó 17 años, mientras que 19 delincuentes
juveniles han sido ejecutados desde la decisión de Stanford.
En el mismo período, otros cinco estados han sancionado leyes
que impiden que se imponga la pena de muerte a los menores de edad.
"Es una triste ironía que el condenado cuyo caso permite
que los fiscales puedan obtener la pena de muerte para los delincuentes
juveniles haya sido uno de los pocos a los que se les ha otorgado
clemencia", declaró Sue Gunawardena-Vaughn, Directora
del Programa para la Abolición de la Pena de Muerte de AIUSA.
"Esperamos que la Corte Suprema de EE.UU. otorgue la debida
consideración a la decisión del Gobernador Patton
y que ponga fuera de la ley esta práctica obsoleta, como
ya lo hicieron el año pasado con los que sufren retraso mental".
Las recientes encuestas de opinión pública realizadas
en cinco estados indican una creciente tendencia nacional contraria
a la ejecución de delincuentes juveniles. Casi dos tercios
de los habitantes de Kentucky se declararon, en diferente grado,
en favor de la eliminación de la pena de muerte para los
delincuentes juveniles, según una encuesta realizada en octubre
último por el Centro de Encuestas e Investigaciones de la
Universidad de Kentucky. Dos nuevas encuestas realizadas por Amnistía
Internacional de EE.UU. esta primavera, en colaboración con
el Centro de Investigación Social Avanzada de la Universidad
de Missouri-Columbia y la Encuesta de Opinión Madonna Yost
en Pennsylvania indicaron que un 55 por ciento de los habitantes
de Missouri se oponen a la ejecución de delincuentes juveniles,
mientras que en Pennsylvania el 61 por ciento se manifiesta en contra
de esta práctica. Una encuesta realizada en abril de este
año por la Universidad de Oklahoma indica que casi el 63
por ciento de los habitantes de Oklahoma respaldan una prohibición
legislativa sobre la ejecución de menores de edad, y, en
enero, la Universidad de Georgia informó que el 60 por ciento
de las personas en ese estado se muestran a favor de rehabilitar
a los delincuentes juveniles, en lugar de ejecutarlos.
Kevin Stanford, que es afroamericano, fue condenado a muerte por
un jurado compuesto exclusivamente por blancos por un delito cometido
en 1982, cuando tenía 17 años de edad. Era el único
delincuente juvenil en el corredor de la muerte en Kentucky y habría
sido el primer condenado ejecutado en ese estado por un delito cometido
a una edad inferior a los 18 desde 1946. Amnistía Internacional,
la más importante organización de derechos humanos
de base popular del mundo, realizó campañas en contra
de la sentencia de muerte de Kevin Stanford durante más de
dos décadas y sigue luchando para poner fin a las ejecuciones
en todo el mundo.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Jen Corlew, (202) 544-0200 x 247
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