|
Miércoles, 4 de junio de 2003
Los Estados Unidos de América
En un nuevo informe, Amnistía Internacional
denuncia defectos irrevocables en el juicio de Abu-Ali Abdur' Rahman,
y pide clemencia
(Washington, DC) - En el día de la fecha, Amnistía
Internacional hizo un llamamiento al gobernador de Tennessee, Phil
Bredesen, para que use su poder de otorgar clemencia ejecutiva y
detenga la ejecución de Abu-Ali Abdur' Rahman, a realizarse
el 18 de junio. En un informe publicado en el día de hoy,
"Not in the jury's name- Abu Ali Abdur' Rahman set for execution"
(No en nombre del jurado: La ejecución inminente de Abu-Ali
Abdur' Rahman), Amnistía Internacional hace referencia a
defectos irrevocables durante el juicio original, incluyendo inconducta
del fiscal, defensa negligente y un jurado que no tuvo conocimiento
de las circunstancias atenuantes.
"Después de enterarse del abuso sexual al que fue sometido
Abdur' Rahman por parte de su padre, su enfermedad mental y la evidencia
física exculpatoria a la que no tuvieron acceso durante el
juicio hace 16 años, ocho de los jurados originales han dicho
que ya no tienen confianza en que el veredicto y la sentencia hayan
sido justos", declaró Ajamu Baraka, Director de la Región
Sur de Amnistía Internacional de EE.UU. "¿Cómo
puede ser, entonces, que el gobernador Bredesen tenga confianza
en la sentencia original?
Abu-Ali Abdur' Rahman fue condenado a muerte luego de un juicio
de tres días en 1987. Su abogado defensor admitió
después que no estaba preparado para defender a su cliente,
y años más tarde dijo: "la falla del caso fue
mi falta de investigación y preparación". Mientras
tanto, Abdur' Rahman se enfrentó a un fiscal que, en su celo
por conseguir la sentencia de muerte, incurrió en conducta
cuestionable desde el punto de vista profesional, ocultando información
crucial al jurado. Debido a tecnicismos procesales, ningún
tribunal ha juzgado las acusaciones de inconducta contra el fiscal.
"Abdur' Rahman tenía derecho a contar con un jurado
que estuviera informado y a una defensa competente, sin embargo,
debido a la rigidez de los tribunales de apelaciones, no se ha remediado
la injusticia del juicio original", afirma Baraka. "Más
allá de nuestra opinión acerca de la pena de muerte,
nadie quiere que se ejecute a un hombre cuyo jurado ya no está
de acuerdo con la sentencia que ellos mismos impusieron".
En la tarde del crimen, en 1986, Abdur' Rahman visitó la
casa de la víctima, Patrick Daniels, cumpliendo tareas para
el Ministerio Evangélico del Sudeste, una organización
cristiana que busca combatir el abuso de drogas en su comunidad
del norte de Nashville. Él y su coacusado, Devalle Miller,
alegan que su intención era obligar al supuesto traficante
de drogas a que dejara de vender drogas a los niños del vecindario.
Como único testigo, Miller testificó en contra de
Abdur' Rahman a cambio de una condena más leve.
"Dado que la clemencia ejecutiva existe como una salvaguarda
contra las fallas judiciales, le pido al gobernador Bredesen que
utilice este poder para conmutar la sentencia de muerte en nombre
de la justicia", reclamó Baraka.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Jen Corlew, (202) 544-0200 x302
|