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Lunes, 2 de junio de 2003
Los Estados Unidos de América
Informe sobre el tratamiento de los detenidos
después del 11 de septiembre merece felicitación por
su evaluación honesta, sostiene Amnistía Internacional.
El informe reafirma las conclusiones del informe
de AI del 2 de marzo sobre abusos
(Nueva York) - El informe de la Oficina del Inspector
General (OIG) sobre el tratamiento de los detenidos post-11 de septiembre,
aunque limitado en sus alcances, es un paso importante en la revelación
de las injusticias que cientos de hombres, detenidos por infracciones
menores de la ley de inmigración, han sufrido en manos del
gobierno estadounidense, declaró hoy Amnistía Internacional.
La organización de derechos humanos, que dio a conocer el
primer informe completo sobre los detenidos en marzo de 2002, fue
una de las fuentes que entregó información a la OIG
antes de que este organismo realizara su propia investigación.
"La OIG merece felicitaciones por presentar un informe que
no pretende encubrir las acciones del gobierno", afirmó
el Dr. William F. Schulz, Director Ejecutivo de Amnistía
Internacional de EE.UU. (AIUSA). "En nuestros días,
el sólo criticar al gobierno estadounidense es considerado
por algunos como una actitud antipatriótica. En este caso,
un organismo interno de investigación del propio gobierno
ha informado que el gobierno de EE.UU. ha privado a estos hombres
de sus derechos. La OIG ha demostrado que la democracia y los principios
enunciados por los fundadores de nuestra nación todavía
pueden funcionar en una nación intensamente entregada a la
seguridad nacional".
Las conclusiones de la OIG sobre el tratamiento de los detenidos
coincide en gran parte con lo que Amnistía Internacional
y otras organizaciones de derechos humanos y civiles han documentado
desde que se iniciaron las detenciones masivas. Entre los diversos
temas tratados por la OIG se encuentran los problemas considerables
presentados en el arresto, acusación y envío de estos
hombres a centros de detención por parte del FBI; patrones
de abusos físicos y verbales en el Centro Metropolitano de
Detención de Nueva York (MDC); políticas restrictivas
e incoherentes con respecto al acceso a asesoramiento legal; y la
detención de algunos hombres incluso después de salir
sus papeles de deportación definitiva.
A pesar de las importantes revelaciones contenidas en el informe,
AIUSA sigue mostrando preocupación ante el nivel de sigilo
que rodea a las detenciones y las dificultades resultantes para
que las organizaciones de vigilancia puedan asegurarse de que se
respeten los derechos de los detenidos. La organización sigue
averiguando los motivos por los que el Departamento de Justicia
(DOJ) no ha revelado información pública con respecto
a los arrestos, y sigue buscando aclaraciones acerca del verdadero
número de detenidos. El informe no explica la discrepancia
entre el examen de la OIG de 764 detenidos, y el número revelado
anteriormente por el Departamento de Justicia, que es de unos 1.200
detenidos.
"Después del 11 de septiembre, a cientos de hombres
musulmanes y árabes se les ha negado la posibilidad de recibir
asesoramiento legal, ponerse en contacto con sus familias, o incluso
ver la luz del sol en nombre de la seguridad nacional... y al final,
no se presentaron contra nadie cargos que tuvieran relación
con los ataques contra Estados Unidos", afirma Schulz. "Este
capítulo de nuestra historia estará para siempre manchado
por el racismo y la supresión de los derechos. Aunque el
informe de la OIG ofrece una descripción clara del tratamiento
abominable sufrido por estos hombres, no alza el velo del sigilo
en torno a la cantidad y la identidad de los detenidos individuales.
Es necesario que se realice una investigación completa sobre
todas las cuestiones en torno a los supuestos abusos, a fin de que
se tomen medidas decisivas para castigar tanto a los responsables
de cometer esos abusos como a aquellos que hicieron la vista gorda
ante ellos".
Amnistía Internacional (AI) siguió recibiendo informes
de detenidos al mismo tiempo que la OIG cerraba su investigación.
AI mantuvo su entrevista más reciente en marzo de 2003 con
un ciudadano paquistaní, Javaid Iqbal, que fue deportado
a Pakistán más tarde en ese mes, después de
haber pasado más de 15 meses detenido. Iqbal contó
a AI que nunca se le informó que tenía derecho a un
abogado y que, cuando finalmente encontró uno dos meses más
tarde, los funcionarios del centro de detención le dijeron
en reiteradas oportunidades al abogado que Iqbal no estaba allí.
Iqbal también afirma que en varias oportunidades los guardias
lo empujaron de cabeza a la celda mientras le preguntaban "¿Cómo
te gustaría morir?" En una ocasión, según
lo narró a Amnistía Internacional, fue atacado por
guardias que le sacaron la ropa y lo registraron, y luego le colocaron
grilletes y lo golpearon. Iqbal sostiene que se le negó tratamiento
médico por diez días y que el personal de seguridad
le impidió hacer la denuncia sobre el incidente.
"El antiguo INS, y hoy el Departamento de Seguridad del Territorio
Nacional, prácticamente han institucionalizado el tratamiento
selectivo según la raza después del 11 de septiembre",
sostiene Benjamin Jealous, Director del Programa Nacional de Derechos
Humanos de AIUSA. "Al anunciar el fin del controvertido Sistema
de Registro de Entrada y Salida de Seguridad Nacional y de la Operación
Escudo de la Libertad, y al dar finalmente a conocer el informe
del Inspector General, el Departamento de Justicia está empezando
a tomar medidas concretas para acabar con la pesadilla sancionada
por el Estado que ha perseguido a familias musulmanas y del Medio
Oriente durante casi dos años en EE.UU.".
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Wende Gozan al 212/633-4247
o Ben Jealous al 202/544-0200 x 330
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