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Miércoles, 23 de abril de 2003

Los Estados Unidos de América

Muerte por discriminación: Es hora de detener las ejecuciones

(Washington, DC) - La pena de muerte en Estados Unidos sigue siendo un acto de injusticia racial, además de ser un castigo inherentemente cruel y degradante, afirma Amnistía Internacional en un nuevo informe divulgado en el día de la fecha sobre el papel de la raza en los casos de pena capital en EE.UU.

"El presidente Bush ha prometido que EE.UU. siempre se mantendrá firme para garantizar la igualdad ante la ley", declaró William F. Schulz, Director Ejecutivo de Amnistía Internacional de EE.UU. (AIUSA). "En caso de que esto sea cierto, debe realizar un llamamiento para que cesen de inmediato las ejecuciones federales y alentar a los estados a que sigan el ejemplo, a la luz de los diversos estudios que coinciden en afirmar que el sistema de justicia le da más valor a la vida de los blancos que a la de los negros".

Ochenta por ciento de las personas que han sido ejecutadas desde que se reanudaron los asesinatos judiciales en 1977 fueron condenadas a muerte por asesinatos en los que la víctima era de raza blanca, aunque en EE.UU. las cifras de víctimas de ambas razas son prácticamente iguales, según lo que indica el informe. Desde 1977, 200 afroamericanos han sido ejecutados por el asesinato de personas de raza blanca, una cantidad 15 veces mayor que el número de condenados de raza blanca ejecutados durante ese período por asesinatos donde la víctima era negra.

Además, los afroamericanos representan sólo el 12 por ciento de la población de EE.UU., pero más del 40 de los condenados a muerte, y uno de cada tres ejecutados son afroamericanos. EE.UU. pronto ejecutará al 300mo afroamericano condenado a muerte desde 1977.

"Por lo menos uno de cada cinco afroamericanos ejecutados desde 1977 y una cuarta parte de los afroamericanos ejecutados por el asesinato de una víctima blanca fueron juzgados por jurados compuestos únicamente por blancos", sostiene el Dr. Schulz. "¿Cuáles son las probabilidades de que esto ocurra, si no se debe a motivos de discriminación?"

Los casos destacados en el informe se refieren con frecuencia a fiscales que despiden a candidatos pertenecientes a grupos minoritarios durante la selección del jurado. En EE.UU., en los juicios donde el resultado puede ser la pena capital, los candidatos a jurados sólo pueden ser excluidos por razones que no tengan que ver con la raza, pero esta protección sólo funciona cuando se emplean tácticas abiertamente racistas. Sin embargo, incluso en casos en los que no hay exclusiones cuestionables, con frecuencia en los grupos de candidatos a jurados los grupos minoritarios cuentan de entrada con escasa representación.

"En EE.UU. los jurados en los juicios donde se puede imponer la pena capital no representan a toda la comunidad porque siempre se excluye a quienes se oponen a la aplicación de la pena de muerte", sostiene Sue Gunawardena-Vaughn, Directora del Programa para la Abolición de la Pena de Muerte de AIUSA. "A esto se debe agregar que, a veces, los miembros de las comunidades minoritarias cuentan con pocos representantes en los grupos de candidatos a miembros del jurado".

La investigación reciente llevada a cabo por el Capital Jury Project (un proyecto sobre jurados en juicios donde se impone la pena capital) acerca de las actitudes de los jurados en esta clase de juicios indican que los estereotipos raciales pueden influir en las deliberaciones de los jurados y que la mezcla de jurados de diferentes razas puede tener un rol importante en el resultado de los juicios cuyo resultado puede ser la pena de muerte. Dos prisioneros de raza negra fueron ejecutados el mes pasado a pesar de que hubo alegatos de que el único miembro afroamericano de cada uno de los jurados recibió presiones de parte de los jurados de raza blanca para que cambiara su voto de cadena perpetua por el de la pena de muerte.

"EE.UU. ratificó la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial hace más de ocho años, comprometiéndose de esta forma a actuar contra el racismo y sus efectos, incluso en el sistema de justicia", señaló Gunawardena-Vaughn. "En lo que se refiere a la justicia capital, ha habido un fracaso manifiesto de parte de los líderes que defienden los derechos humanos. Por ejemplo, el gobierno de Bush permitió que las ejecuciones federales se reanudaran en 2001 y continuaran aplicándose durante este año, a pesar de que no se proporcionó ninguna explicación acerca de la disparidad racial en la aplicación de sentencias capitales federales".

La decisión de 1987 de la Corte Suprema de EE.UU., McCleskey vs Kemp, continúa representando un serio obstáculo para las recusaciones legales contra las condenas a muerte basadas en motivos raciales. La decisión establece que la defensa tiene la obligación de probar que existió discriminación racial en la sentencia y exige que haya "pruebas excepcionalmente claras" de que hubo intención discriminatoria. En 2001, por ejemplo, una corte federal se refirió a las disparidades raciales entre los condenados a muerte de Ohio como algo "sumamente perturbador", pero no pudo ofrecer ninguna solución dado el precedente sentado por el caso McCleskey.

Uno de los sellos distintivos del sistema de aplicación de la pena de muerte de EE.UU. es la cantidad de errores, tanto en la etapa de condena como de sentencia de los juicios que imponen la pena de muerte, que se descubren al momento de la apelación. Un importante estudio publicado el año pasado por la Universidad de Columbia concluyó que la raza es uno de los factores que alimentan la elevada tasa de errores en los casos de pena de muerte.

"No creemos que los tribunales detecten todos los casos de falta de equidad, incluyendo aquellos provocados por un racismo consciente o inconsciente entre las personas encargadas de tomar las decisiones en los casos de pena de muerte", sostiene el informe. "Más aún, la política "dura" que está implícita en la pena de muerte significa que el sistema de clemencia impuesta por el poder ejecutivo no es el mecanismo de seguridad que debería ser. La única respuesta adecuada ante la falibilidad humana es la abolición de este castigo irrevocable".

"Si EE.UU. recurre constantemente al asesinato judicial, esto contradice su posición autoproclamada de campeón de los derechos humanos", afirma Amnistía Internacional. "El hecho de que los condenados sean seleccionados para morir conforme a un sistema preñado de discriminación y errores es una vergüenza para el país y le da la razón a las acusaciones de hipocresía contra sus líderes".

Si desea obtener una copia del informe de Amnistía Internacional, USA: Death by discrimination - the continuing role of race in capital cases (EE.UU.: Muerte por discriminación: El rol constante de la raza en los casos de pena capital), póngase en contacto con jcorlew@aiusa.org


Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Jen Corlew 202/544-0200 x 247

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