Viernes, 21 de marzo de 2003
Los Estados Unidos de América
Amnistía Internacional afirma que la ejecución
de James Colburn, un enfermo mental condenado a la pena de muerte,
debe detenerse
(Washington D.C.) - Amnistía Internacional hizo en
el día de la fecha un llamamiento a los funcionarios del estado
de Texas para que detengan la ejecución programada para el
próximo miércoles de James Colburn, que sufre de esquizofrenia
paranoica. La organización expresa su profunda preocupación
ante el hecho de que en su juicio el jurado no fue informado sobre
su condición mental aunque durante el juicio se lo mantuvo
fuertemente sedado para controlar su esquizofrenia. Varios tribunales
de apelación se han negado a revertir la sentencia sobre la
base de su condición mental por razones de procedimiento (se
alega que sus abogados no aportaron pruebas del diagnóstico
de esquizofrenia durante el juicio original y por lo tanto no pueden
presentarlas en una apelación), en lugar de considerar su competencia
para enfrentar un juicio. Colburn fue sentenciado a muerte por el
asesinato de Peggy Murphy, en Conroe, en 1994.
"El otoño pasado James Colburn acostumbraba beber una
solución a base de su propia orina y limpiador 'Bippy' porque
creía que así se convertiría en fantasma después
de su muerte. Sin embargo el estado de Texas lo encontró
competente para ser ejecutado", afirma el Dr. William F. Schulz,
Director Ejecutivo de Amnistía Internacional de EE.UU. (AIUSA.)
"Paradójicamente, la Corte Suprema de EE.UU. recientemente
otorgó una audiencia para determinar si un hombre de St.
Louis podía ser medicado a la fuerza para afrontar cargos
menores por fraude, mientras que el caso de James Colburn sigue
sin ser escuchado aun cuando se lo medicó a la fuerza por
su esquizofrenia para recibir un veredicto de pena de muerte".
Amnistía Internacional ha convocado a sus 1.700.000 miembros
de todo el mundo para que envíen cartas y mensajes por correo
electrónico al Consejo de Indultos y Libertad Condicional
de Texas, respetuosamente solicitando clemencia para Colburn.
Colburn fue diagnosticado como esquizofrénico siendo adolescente
e infructuosamente buscó tratamiento en diversos hospitales
después de que su cobertura médica expiró al
cumplir 18 años. La noche del asesinato, Colburn le pidió
a un vecino que llamara a la policía por él. Dijo
además a los oficiales de policía que lo interrogaron
que era enfermo mental. Durante el juicio, Colburn recibió
inyecciones de Haldol, un antipsicótico que puede tener un
poderoso efecto sedante y en una ocasión, en el juicio mismo,
uno de sus abogados solicitó un receso para pasear a Colburn
por el recinto porque estaba "roncando algo ruidosamente".
La Asociación de Médicos y Cirujanos Estadounidenses
planteó recientemente la cuestión de si era posible
que una persona recupere realmente la cordura tomando medicamentos.
"Dada la profunda debilidad mental del Sr. Colburn, es moralmente
inconcebible que el estado de Texas cumpla el veredicto de ejecución",
afirma Sue Gunawardena-Vaughn, Directora del Programa de Abolición
de la Pena de Muerte de AIUSA. La aterradora insistencia de Texas
en recurrir a la pena de muerte para los enfermos mentales plantea
un problema ético para todos los profesionales de la salud
mental que son responsables del bienestar de sus pacientes. Esencialmente,
el mensaje que esta situación revela es: 'si ustedes pueden
curar a su cliente, nosotros podemos ejecutarlo'", afirma Vaughn.
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Si desea obtener una copia del informe de Amnistía Internacional,
James Colburn: Mentally ill man scheduled for execution in Texas
(James Colburn: Un enfermo mental condenado a la pena de muerte
en Texas), mande un mensaje a jcorlew@aiusa.org o visite www.amnestyusa.org
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Jen Corlew
al 202/544-0200 x247
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