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Lunes, 28 de abril de 2003
República Democrática del Congo
La explotación de recursos naturales es la 'principal causa'
de la perpetuación de la violencia entre las poblaciones
que buscan asilo en la RDC
(Washington, DC) - La comunidad internacional debe asumir sus responsabilidades
morales y legales para ayudar a poner fin al conflicto devastador
que sigue azotando a la República Democrática del
Congo (RDC), afirma Amnistía Internacional en un informe
divulgado en el día de la fecha.
El informe detalla el costo humano de este conflicto y recalca
que la explotación de los recursos naturales de la RDC es
la principal causa de la perpetuación de la violencia en
el país. Las regiones del norte y el este de la RDC, que
se encuentran bajo el dominio de grupos armados congoleños
respaldados por Ruanda y Uganda, son ricas en recursos de gran valor
comercial, incluyendo diamantes, columbita-tantalita, oro y madera.
Mientras que los oficiales de rango superior de las fuerzas armadas
de Ruanda y Uganda y sus aliados congoleños se han enriquecido,
la gran mayoría de la población congoleña local
sufre la pobreza, la inseguridad, desplazamientos, secuestros y
asesinatos.
"Durante los últimos cuatro años y medio, Ruanda,
Uganda y sus aliados congoleños han saqueado sistemáticamente
y a gran escala las riquezas naturales de la zona este de la RDC,
provocando en este proceso la muerte de cientos de miles de civiles
congoleños", afirma Amnistía Internacional. "Esto
únicamente ha sido posible porque la comunidad internacional
ha permitido que los perpetradores actúen con casi total
impunidad. Sólo a través de una acción internacional
sólida y coordinada se podrá poner fin a esta impunidad
evitando que se sigan cometiendo abusos".
Cientos de miles de civiles congoleños han sido torturados
y asesinados durante las luchas para ganar el control de los recursos
naturales. Miles de otros han muerto como consecuencia de la desnutrición
y la falta de acceso a la asistencia humanitaria luego de haber
sido forzados a abandonar sus hogares. Fuerzas extranjeras también
han alentado deliberadamente los conflictos interétnicos
y asesinatos en masa en defensa de sus intereses económicos.
Miles de mujeres han sido violadas. Amnistía Internacional
ha recibido informes confirmados que afirman que niños de
tan sólo 12 años de edad han sido obligados a realizar
trabajos forzados en las minas.
Amnistía Internacional hace un llamamiento a la comunidad
internacional, en especial a través del auspicio del Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, para presionar a los protagonistas
principales de este conflicto para que condenen los abusos cometidos
por sus propias fuerzas y para llevar a los perpetradores de estos
abusos ante la justicia. La organización también recomienda
una ampliación del mandato y despliegue del organismo de
control del cese el fuego de las Naciones Unidas (MONUC), y la implementación
plena del mandato del MONUC para "proteger a los civiles ante
una amenaza inminente de violencia física".
La comunidad internacional también debe apoyar y proporcionar
recursos para mecanismos legales, como una comisión internacional
de investigación, para llevar a la justicia a los responsables
de los abusos contra los derechos humanos.
Amnistía internacional también recomienda que los
gobiernos tomen medidas para garantizar que las empresas que operen
en la RDC no provoquen ni toleren violaciones a los derechos humanos
en las comunidades donde operan y que los ingresos generados por
actividades comerciales que involucren los recursos naturales de
la RDC contribuyan al mejoramiento progresivo de las condiciones
sociales y económicas de la población.
Además, los gobiernos deberán promover la adhesión
de la RDC y de los países de la región donde hay tránsito
de diamantes al sistema internacional de certificación de
diamantes creado a través del proceso Kimberley. Los gobiernos
también deben tomar medidas prácticas para que la
comercialización de otros recursos naturales también
sea sometida a procesos internacionales de vigilancia similares,
para garantizar que la forma en que estos recursos están
siendo explotados no provoque abusos contra los derechos humanos.
Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue
SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Wende Gozan
(212) 633-4247
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