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Lunes 10 de noviembre de 2003

América Latina

La persecución de los defensores de los derechos humanos está alcanzando proporciones de emergencia, advierte Amnistía Internacional

(Río de Janeiro) - La persecución de los defensores de los derechos humanos está alcanzando proporciones de emergencia en el continente americano, donde se han documentado más asesinatos de estos trabajadores que en cualquier otra región del mundo, sostiene Irene Khan, Secretaria General de Amnistía Internacional.

En una declaración hecha en Brasil, durante su misión en ese país, la Sra. Khan presentó Essential Actors of Our Time: Human Rights Defenders in the Americas (Actores fundamentales de nuestro tiempo: Defensores de los derechos humanos en América). El informe documenta el asesinato, tortura, desapariciones, detenciones arbitrarias, acusaciones penales falsas, amenazas y vigilancia que sufren los activistas de los derechos humanos en América Latina, el Caribe, EE.UU. y Canadá.

En Brasil, al igual que en el resto del continente, los defensores de los derechos humanos se encuentran en creciente peligro. Las autoridades y los medios a menudo los describen como meros "defensores de delincuentes". Los activistas de los derechos humanos, entre los que se incluyen líderes campesinos, periodistas, abogados, líderes indígenas y parientes de víctimas de violaciones de los derechos humanos, deben sufrir intimidación y amenazas y, en algunos casos, son víctimas de ejecuciones extrajudiciales. La impunidad es moneda corriente en la mayoría de estos casos y los gobiernos prestan poca, o realmente ninguna atención a los informes de violaciones.

"Existe una gran diferencia entre las palabras y los actos de los gobiernos: en los foros internacionales han asumido el liderazgo en la creación de tratados legales destinados a proteger a los defensores de los derechos humanos, y sin embargo, estos mismos principios no son aplicados en sus propios países", afirma la Sra. Khan.

Desde agosto de 2002, por lo menos 15 defensores de los derechos humanos y decenas de sindicalistas han sido asesinados en Colombia. En Guatemala, a uno de los 18 defensores de los derechos humanos asesinados entre 2000 y 2003 le cortaron la lengua y las orejas. En Honduras, varios defensores del medio ambiente y un abogado dedicado a los derechos humanos fueron asesinados entre 2001 y 2003.

Los casos de cargos penales espurios presentados contra activistas de los derechos humanos y periodistas, y las demandas por calumnias y otras formas de desacato han aumentado drásticamente durante los últimos dos años, especialmente en Cuba, Guatemala y Colombia. Cosas como la vigilancia policial, las redadas de organizaciones no gubernamentales y el robo de información importante se han vuelto generalizadas.

En varios países, como Argentina, Paraguay, Haití, Bolivia, Canadá y Estados Unidos, el uso excesivo e indiscriminado de la fuerza durante manifestaciones ha provocado muertos, heridos, detenidos y en algunos casos, denuncias de tortura de quienes ejercitan su derecho a reunirse pacíficamente.

"Los activistas de los derechos humanos son un componente fundamental de una sociedad civil abierta", afirma la Sra. Khan. "La falta de confianza pública en las instituciones oficiales, la corrupción, la debilidad o ineficacia de las instituciones judiciales y políticas y la impunidad han empujado a los defensores de los derechos humanos a asumir la iniciativa en la lucha para garantizar que los estados cumplan con su deber de respetar los derechos humanos".

Además, los activistas de los derechos humanos en América que, especialmente en Ecuador y Guatemala, están evaluando la relación entre derechos humanos y las propuestas de zonas de libre comercio, y las políticas de inversión y comercio deben enfrentar cada vez más ataques e intimidación.

"La crítica a los gobiernos no puede considerarse como una amenaza a los estados", señaló la Sra. Khan. "Las críticas a las políticas comerciales y del sector privado no se pueden considerar como una amenaza a los intereses económicos nacionales, especialmente en países donde los defensores de los derechos humanos son parte esencial de una sociedad dinámica en pleno proceso de cambio".

Las investigaciones de los delitos cometidos contra los defensores de los derechos humanos a menudo se ven debilitadas por el sigilo, las incoherencias e irregularidades mientras los perpetradores intentan encubrir sus delitos y obstaculizar el trabajo de la justicia. Frecuentemente, las acusaciones no se toman en serio y no se inician investigaciones judiciales. En un puñado de casos sólo se ha avanzado debido a la presión de la comunidad internacional. Esto ocurre a pesar de que ya han pasado cinco años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) adoptó la Declaración sobre los Defensores de los Derechos Humanos, un conjunto de principios establecidos para que los estados garanticen los derechos de los activistas de los derechos humanos.

"El reto para los gobiernos de América es convertir la retórica de los derechos humanos en compromisos verdaderos", afirmó la Sra. Khan. "Deben establecer la protección de los defensores de los derechos humanos como prioridad en los programas de derechos humanos nacionales y regionales".

El informe de Amnistía Internacional hace un llamamiento a todos los gobiernos de América para que desarrollen un plan para implementar los principios de la Declaración de la ONU. Este plan debe analizar las recomendaciones de las organizaciones locales y nacionales de derechos humanos, así como las de los organismos internacionales.

Brasil es el primer país de la región que ha desarrollado un Plan de Coordinación Nacional para la protección de los defensores de los derechos humanos, que facilitará la creación de comisiones en los estados donde la inseguridad de los activistas de derechos humanos es mayor.

"Mientras que los problemas estructurales y la falta de recursos pueden ser un obstáculo para obtener mejoras en la seguridad de los defensores de los derechos humanos, en realidad es la falta de voluntad política de los gobiernos lo que permite que continúen las violaciones contra los defensores de los derechos humanos y la impunidad con la que se permite que prevalezcan estas violaciones", concluyó Irene Khan.

Para obtener una copia completa del informe Essential actors of our time: Human Rights defenders in the Americas (Actores fundamentales de nuestro tiempo: Defensores de los derechos humanos en América), visite: http://web.amnesty.org/library/index/engamr010092003


Fuente: Amnesty International, 600 Pennsylvania Avenue SE, Washington, D.C. 20003
Contacto: Wende Gozan (212) 633-4247

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