Lunes, 19 de mayo de 2003
Azerbaiján
El oleoducto Bakú - Tiblisi - Ceyhan pone los derechos
humanos en riesgo
Un nuevo informe de Amnistía Internacional describe
las trampas legales que amenazan a los derechos humanos en Azerbaiján,
Georgia y Turquía
(Washington, DC) - El proyecto de construcción de un oleoducto
y gasoducto, cuyo costo sería de U$S 4,7 mil millones y que
iría desde el Mar Caspio hasta el Mediterráneo tendría
graves consecuencias para los derechos humanos de miles de habitantes
de Azerbaiján, Georgia y Turquía, según un
nuevo informe de Amnistía Internacional publicado en el día
de la fecha, Human Rights on the Line: The Baku-Tbilisi-Ceyhan
Pipeline Project (Derechos humanos en riesgo: El proyecto del
Oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyhan).
El informe examina el marco legal conformado por los acuerdos que
rigen la construcción y operación de la sección
turca del Proyecto del Oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyhan (BCT),
a cargo de un consorcio liderado por BP p.l.c. Amnistía Internacional
advierte que los acuerdos firmados por el gobierno turco y el consorcio
constructor del oleoducto crean, en la práctica, un 'corredor
libre de derechos', donde los derechos humanos de miles de personas
de la región no se verán protegidos.
"Si bien BP afirma ser socialmente responsable como líder
del consorcio del BCT, en realidad ha alentado al gobierno turco
para que renuncie a su capacidad para defender plenamente los derechos
humanos", sostiene el Dr. William F. Schulz, Director Ejecutivo
de Amnistía Internacional de EE.UU. (AIUSA). "Sin embargo,
en los acuerdos contractuales entre empresas y gobiernos, los derechos
humanos no son negociables: son cuestiones fundamentales".
Amnistía Internacional advierte que tanto la construcción
como la operación del oleoducto tendría efectos devastadores
sobre la situación de los derechos humanos en la región.
Entre ellos se incluye la adquisición de tierras y el desplazamiento
de 30.000 personas, forzadas a abandonar sus tierras para dar paso
al oleoducto, el incumplimiento de la legislación de seguridad
y salud destinada a proteger a los trabajadores y pobladores, serios
riesgos para los derechos humanos de quienes protestan contra el
oleoducto, y acceso limitado al agua por parte de las poblaciones
locales.
Además, existe seria preocupación acerca de la posibilidad
de que el Acuerdo del Gobierno Anfitrión (AGA), negociado
entre BP, el líder del consorcio, y el gobierno turco cree
un incentivo para que en Turquía no se defiendan los derechos
humanos, dado que el gobierno ha aceptado pagar una indemnización
al consorcio si la construcción u operación del oleoducto
se ven obstaculizadas de alguna manera.
"El AGA establece precedentes políticos y legales perturbadores",
observa Zafra Whitcomb, Asociada de Negocios y Derechos Humanos
de AIUSA. "El requisito de que Turquía pague compensaciones
al consorcio en caso de 'trastornos al equilibrio económico
del proyecto' significa que Turquía se encuentra en una posición
contradictoria, entre su obligación de defender los derechos
humanos y una cláusula que desalienta el cumplimiento de
esta obligación cuando los derechos entran en conflicto con
las necesidades empresariales".
El gobierno de Estados Unidos ha respaldado desde hace mucho tiempo
la construcción del Oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyhan.
Amnistía Internacional hace un llamamiento para que el gobierno
estadounidense no proporcione fondos bajo la forma de ayuda, préstamos
o garantías de créditos de exportación para
el proyecto BTC, a menos que se revisen exhaustivamente los acuerdos
legales. La organización recomienda que:
* Se incluyan cláusulas en el AGA que digan explícitamente
que ninguna de las partes del acuerdo debe obstaculizar el deber
del gobierno turco de cumplir con sus obligaciones de respetar los
derechos humanos, establecidas por el derecho nacional e internacional;
* Una comisión independiente formada por las partes interesadas,
incluyendo representantes locales, debe estar a cargo de controlar
el cumplimiento de las normas y recibir reclamos mientras dure el
proyecto; esta comisión debe tener facultades para intervenir
en el proyecto cuando sea necesario;
* El consorcio debe firmar contratos con los empleados encargados
de la seguridad de oleoducto que establezcan, de forma explícita
y vinculante, la obligación de respetar los derechos humanos.
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Para obtener una copia de Human Rights on the Line: The Baku-Tbilisi-Ceyhan
Pipeline Project (Derechos humanos en riesgo: El proyecto del
Oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceyhan), póngase en contacto
con Reah Johnson en rjohnson@aiusa.org
Fuente: Amnistía Internacional, 600 Pennsylvania
Avenue SE, Washington, D.C. 20003
| Contacto: Reah Johnson 202/544-0200 x302 o Zafra Whitcomb
212/633-4288 |
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