Junio del 2002
Mundo
Crónica del comercio del terror: Que no se transfieran
armas para cometer atrocidades
El comercio incontrolado de armas y la ayuda militar por
parte de los países del Grupo de los Ocho (G-8) socava los
derechos humanos fundamentales y el desarrollo sostenible.
Este número de la Crónica del comercio del terror
examina en profundidad las diversas formas en que el comercio de
material militar y de seguridad de siete de los Estados del G-8
(Estados Unidos, Federación Rusa, Francia, el Reino Unido,
Alemania, Italia y Canadá) está contribuyendo a que
se cometan abusos contra los derechos humanos y socava, por tanto,
toda perspectiva de desarrollo socioeconómico en el mundo.
Todos los Estados tienen la obligación jurídica fundamental
de evaluar si existe la posibilidad de que el material y la formación
militar y en materia de seguridad que transfieren sean utilizados
por los receptores para cometer abusos contra los derechos humanos,
y asimismo tienen la obligación de garantizar que a través
de esas transferencias no están colaborando a sabiendas en
la comisión de esos abusos. Las transferencias de armas no
se convierten en legítimas por el mero hecho de que sus receptores
sean agentes estatales o hayan sido autorizadas por funcionarios
del Estado. Sólo pueden ser legítimas si se realizan
de conformidad con las normas internacionales. Los gobiernos que
no cumplen con esta obligación están contribuyendo
a la destrucción de millones de vidas, principalmente en
África.
Todos podemos ver las consecuencias de las transferencias irresponsables
de armas. Sin embargo, los gobiernos, en vez de aprender de sus
errores, parecen decididos a empeorar el problema. La actual «guerra
contra el terrorismo» dirigida por Estados Unidos está
siendo acompañada de transferencias masivas de ayuda militar
a gobiernos que han mostrado poca consideración por la protección
de los derechos humanos. La ayuda militar estadounidense a países
como Israel (2.040 millones de dólares estadounidenses),
Egipto (1.300 millones), Jordania, Túnez y Colombia no se
ha reducido. Tampoco se ha observado descenso alguno en las ventas
de material militar a países como Arabia Saudí y Turquía.
Además, el Congreso estadounidense estaba estudiando una
ley de emergencia sobre gastos extraordinarios que preveía
cerca de 1.300 millones de dólares estadounidenses. La aprobación
de esta ley permitiría adquisiciones de armas, formación
militar de combate, asesores y bases militares de Estados Unidos
para Afganistán, Pakistán, India, Tayikistán,
Uzbekistán, Kirguistán, Azerbaiyán, Armenia,
Georgia, Turquía, Somalia, Yemen, Kenia, Indonesia y Filipinas,
todos ellos países donde se han cometido violaciones de derechos
humanos graves y sistemáticas.
Este texto resume el documento titulado Crónica del comercio
del terror: Que no se transfieran armas para cometer atrocidades
(Índice AI: ACT 31/001/2002/s), publicado por Amnistía
Internacional en junio de 2002.
Fuente: Amnistía Internacional, Secretariado Internacional,
1 Easton Street, WC1X 0DW, Londres, Reino Unido
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