Miercoles, 10 de abril de 2002
Los Estados Unidos de América
Un informe de Amnistía Internacional señala que
los Estados Unidos es un "Refugio Seguro" para los torturadores
que huyen de la justicia.
Durante los últimos ocho años, los Estados Unidos
han fallado en procesar a un solo individuo acusado de tortura.
(Washington, D.C.) -- El gobierno de los Estados Unidos admite que más
de 1,000 sospechosos de ser torturadores pudieron haber escapado a
los E.E.U.U. para huir de la justicia. Aún así, durante
los últimos ocho años y desde que la Ley de los E.E.U.U.
hizo posible el procesamiento de los actos de tortura, el gobierno
estadounidense ha fallado en procesar un solo caso. El día
de hoy, durante el lanzamiento de un nuevo informe de 100 páginas,
"E.E.U.U.: Refugio Seguro para los Torturadores," Amnistía
Internacional criticó esa inacción por parte del gobierno
estadounidense como prueba de la falta de voluntad política
que arriesga convertir a los E.E.U.U. en un santuario global para
los violadores de derechos humanos de todas partes del mundo.
Amnistía Internacional instó a que (de acuerdo a
la Convención Contra la Tortura) sean procesadas inmediatamente
las personas que son sospechosas de ser torturadores, y que están
viviendo en los E.E.U.U., o que se encuentran detenidos (acusados
de violar leyes inmigratorias) por el Servicio de Inmigración
y Naturalización (INS). El país ratificó la
Convención Contra la Tortura en 1994 y la incorporó
a la ley estadounidense bajo el nombre 18 U.S.C. § 2340A.
La investigación de Amnistía International confirma
que por lo menos 150 sospechosos de ser torturadores están
viviendo en los E.E.U.U.. Ninguno de ellos ha sido procesado por
sus crimenes. Las autoridades estadounidenses han fracasado en todos
estos casos, a pesar de haber sido notificadas de muchas de las
identidades de los sospechosos y la evidencia que existe contra
ellos. En vista de este récord claro de fracaso, Amnistía
Internacional ha retenido los nombres de la mayoría de los
sospechosos para evitar que se sientan incitados a escapar de la
justicia.
El informe nombra a 13 individuos que entraron a, o viven en, los
E.E.U.U., a pesar de las acusaciones de que ellos cometieron actos
de tortura y otras violaciones a los derechos humanos en Cuba, Somalia,
Guatemala, Etiopía, El Salvador, Bosnia-Herzegovina, Haití,
Honduras y Chile. En estos casos, los individuos pueden ser identificados
porque ya han sido alertados de las demandas para su procesamiento
por medio de juicios civiles, reportes investigativos u otros medios.
Aunque reconoce que los E.E.U.U. han dado algunos pasos pequeños
para llevar a los torturadores a la justicia, incluyendo la creación
de una unidad dentro del INS para coordinar las investigaciones
de los individuos a los que se sospecha de cometer abusos contra
los derechos humanos, Amnistía Internacional también
expresó preocupación de que los E.E.U.U. han seguido
una política equivocada por medio de la inacción o
la deportación de dichos sospechosos, en lugar de enjuiciarlos.
"A pesar de la presencia de por lo menos 150 personas sospechosas
de ser torturadores en los Estados Unidos, durante los últimos
ocho años el gobierno estadounidense no ha procesado a un
solo individuo culpable de actos de tortura. En vez de eso, el país
ha optado por deportar a los culpables, ignorar o simplemente ocultar
el problema," señaló William F. Schulz, Director
Ejecutivo de la Sección Estadounidense de Amnistía
Internacional (AIUSA).
"A aquellos que torturaban y asesinaban en otros países
no se les debería permitir evadir la justicia y vivir en
los Estados Unidos sin temor de ser arrestados o enjuiciados,"
agregó el Dr. Schultz. "El gobierno de los E.E.U.U.
es bastante capaz de poner a gente bajo custodia, como lo ha demostrado
la detención de unos 1,200 individuos después de los
ataques del 11 de septiembre, personas que en su gran mayoría
han sido solamente acusados con violaciones de visas. Es irónico,
entonces, que no hemos estado dispuestos a tomar medidas de acción
contra al menos150 personas que viven en este país, y sobre
quienes hay buenas razones para creer que son responsables de graves
crimenes.
La portada del informe presenta la foto del Mayor del Ejército
Peruano, Tomás Ricardo Anderson Kohatsu, quien está
acusado de torturar en 1997, por medio de violación sexual,
golpizas y la aplicación de choques eléctricos, a
dos oficiales de inteligencia. Una de las mujeres, Leonor La Rosa,
sufrió graves heridas en el cordón de la columna vertebral
que la dejó paralítica en el lado izquierdo. El cuerpo
de Mariela Lucy Barreto fue encontrado decapitado y con las manos
amputadas. En marzo del 2000, mientras se encontraba en los Estados
Unidos, Kohatsu fue interrogado por el Departamento de Justicia
sobre las acusaciones de tortura en su contra, pero se le permitió
volver al Perú después de que el Departamento del
Estado interviniera para evitar su arresto.
"No debemos cerrar la puerta a los que huyen de la tortura
y la opresión, pero debemos arrestar y procesar a esos individuos
que ordenen o cometan tortura, violación y asesinato,"
declaró Schulz. "Los E.E.U.U. debe cumplir con su obligación
bajo la ley y establecer claramente que nuestro país no es
un refugio seguro para los torturadores."
Amnistía Internacional hizo un llamado para que la Administración
del Presidente Bush demuestre un compromiso de procesar a los torturadores
y violadores de derechos humanos que viven en, o viajan a, los E.E.U.U.,
lo cuál se puede lograr por medio del financiamiento y creación
de una oficina dentro del Departamento de Justicia que tenga dicha
responsabilidad, y la distribución de un reporte anual detallando
su progreso.
Fuente: Amnistía Internacional, 600 Pennsylvania Avenue SE, Washington, D.C. 20003
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