Indice AI: AMR 23/126/02/s
Publicado: 12 de noviembre del 2002
Colombia
El secuestro de un obispo pone de manifiesto la
extrema vulnerabilidad de los civiles en el conflicto
Amnistía Internacional ha condenado hoy el secuestro de dos
miembros del clero perpetrado ayer supuestamente por un grupo guerrillero
y ha declarado que es otro ejemplo más del flagrante desprecio
que los agentes armados del conflicto de Colombia sienten por los
derechos de los civiles.
Jorge Enrique Jiménez, obispo católico de la ciudad
de Zipaquirá y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano,
fue secuestrado junto con otro sacerdote, Desiderio Orejuela, cerca
de la localidad de Pacho, a 56 kilómetros al norte de la
capital de Colombia, Bogotá. A su chófer también
lo secuestraron, pero más tarde lo dejaron en libertad. Fuentes
militares colombianas han indicado que los responsables del secuestro
son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
La organización ha declarado: «El secuestro y la toma
de rehenes, que se repiten con una frecuencia terrible en el contexto
del conflicto colombiano, constituyen una violación flagrante
del derecho internacional humanitario» y ha renovado su llamamiento
a todas las partes del conflicto para que abandonen inmediatamente
estas prácticas y cumplan las normas del derecho internacional
humanitario relativas a la protección de los civiles.
Amnistía Internacional ha aprovechado la oportunidad para
recordar a las innumerables víctimas olvidadas de secuestro
a manos de diferentes grupos armados y ha pedido que se respete
su derecho a la vida y a la integridad física y que se ponga
en libertad a todos los civiles tomados como rehenes, incluidos
el obispo Jiménez y el padre Orejuela.
La organización ha declarado: «El uso de vidas humanas
como moneda de cambio para lograr intereses políticos, militares
o económicos es totalmente inaceptable».
Información general
Sólo en el año 2001 se registraron 3.000 secuestros
en Colombia. Se calcula que aproximadamente el 60 por ciento de
ellos fueron responsabilidad de grupos armados de oposición,
mientras que en torno a un 8 por ciento se atribuyeron a paramilitares
(que en los últimos tiempos han recurrido cada vez más
a la toma de rehenes). Se cree que el resto de los secuestros son
de naturaleza delictiva.
Fuente:Amnistía Internacional, Secretariado Internacional,
1 Easton Street, WC1X 0DW, Londres,
Reino Unido
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