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Guatemala
La campaña de ataques contra defensores de los derechos humanos debe acabar
Índice: AMR 34/25/01/s
27 de julio del 2001
Defensores de los derechos humanos y otros miembros de la sociedad civil guatemalteca son blanco de ataques con progresiva frecuencia, según ha manifestado hoy Amnistía Internacional con motivo del inicio de una acción de sus miembros para apoyar a los activistas de derechos humanos en el país.
En los últimos meses, organizaciones y defensores de los derechos humanos, así como otras personas que investigan abusos contra los derechos humanos, han sido objeto de persecución creciente. Entre los actos de intimidación que han sufrido ha habido amenazas de muerte, así como robos y actos de piratería informática con el objeto de sustraer, borrar o alterar datos importantes relativos a los esfuerzos para que se procese a autores de abusos en el pasado.
También han sufrido abusos personas extranjeras que trabajan en la defensa de los derechos humanos. Por ejemplo, una monja americana murió por disparos en un incidente que los grupos locales de derechos humanos temían que hubiera sido una ejecución extrajudicial relacionada con su labor de defensa de los derechos humanos en el pasado. En junio, a una delegada de Amnistía Internacional que se encontraba en Guatemala en visita de investigación la atraparon a las puertas de su habitación del hotel y la ataron, amordazaron y abandonaron en el hueco de la escalera del edificio.
Aunque las autoridades han atribuido a delincuentes comunes la autoría de muchos de los ataques contra defensores de los derechos humanos, como han hecho tantas veces en el pasado, Amnistía Internacional considera que tales actos forman parte de una campaña sistemática destinada a debilitar y silenciar el trabajo de los activistas de derechos humanos.
La organización de derechos humanos considera que las declaraciones públicas poco meditadas de las autoridades guatemaltecas en las que acusan a los defensores de los derechos humanos y a otros activistas de intentar desestabilizar el país pueden haber fomentado los ataques contra ellos. Altos cargos públicos han insinuado además que las organizaciones de derechos humanos se arriesgan a ser atacadas por fuerzas no identificadas, lo que en la práctica equivale a declarar «abierta la veda» contra ellos.
«Es indudable que el hecho de que Guatemala no haya procesado a los autores de abusos contra los derechos humanos en el pasado contribuye a que sigan cometiéndose nuevos abusos actualmente. La impunidad imperante transmite el mensaje claro de que los perpetradores pueden seguir haciendo literalmente su voluntad, y además, los objetivos principales son las propias organizaciones y las personas que valientemente intentan combatir la impunidad y lograr que se haga justicia», ha afirmado Amnistía Internacional.
«El gobierno debería iniciar, consultando a toda la comunidad guatemalteca de derechos humanos, una revisión independiente y ágil de las medidas de protección existentes para los defensores de los derechos humanos y de otras personas que trabajan para combatir la impunidad», añade la organización.
Información general
El largo conflicto civil vivido en Guatemala concluyó oficialmente en diciembre de 1996, cuando el ejército y la oposición armada negociaron los Acuerdos de Paz, que incluían diversos elementos relacionados con los derechos humanos. Por ejemplo, establecían la protección de los defensores de los derechos humanos para que éstos pudieran llevar a cabo su legítima labor.
No obstante, muy pocas de las disposiciones contenidas en los acuerdos se han llevado a la práctica hasta la fecha. Tampoco se han seguido las recomendaciones de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, creada en virtud de los acuerdos. A la vez, en los últimos meses se ha observado un alarmante crecimiento de las violaciones de derechos humanos dirigidas contra defensores de los derechos humanos y otros que han intentado que se procese a los autores de graves violaciones de esos derechos cometidas en el pasado.
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