No Más Violencia Contra las Mujeres
Hojas Informativas
- Derechos Humanos de la Mujer
- Violencia Contra la Mujer
- Violación, Herramienta de Guerra
- Violencia Sexual
- Violencia en Conflictos Armados
- SIDA/VIH
- La Violencia Sexual Como Violación a los Derechos Humanos
La violencia sexual es un problema global. Aproximadamente una de cada cuatro mujeres sufre la violencia sexual a manos de un ser querido y para casi un tercio de niñas y adolescentes la primera experiencia sexual es forzada (OMS Informe Mundial Sobre la Violencia y la Salud, 2002). Cada año cientos de miles de mujeres son forzadas a la prostitución y miles de niñas sufren la mutilación genital. En conflictos armados cantidades incontables de mujeres y niñas son ultrajadas y abusadas sexualmente en actos de guerra por las fuerzas de seguridad y grupos opositores, y frecuentemente sufren más violencia en campamentos de refugiados. La violencia de este tipo promovida por los gobiernos también existe en tiempos de paz cuando las mujeres bajo custodia policial son atacadas en prisiones por miembros de los apartos estatales.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la violencia sexual incluye lo siguiente:
- Las violaciones que ocurren dentro del matrimonio, en relaciones íntimas, o que son causadas por personas extrañas.
- Las violaciones sistemáticas que ocurren en los conflictos armados.
- Las propuestas sexuales sin acuerdo mutuo y el acoso sexual, lo que incluye las demandas de sexo a cambio de favores.
- Los matrimonios forzados o la convivencia, lo que incluye los matrimonios de menores de edad y niños.
- La negación del derecho a la anticoncepción o a la adopción de medidas protectivas contra las enfermedades sexuales.
- Los abortos forzados.
- Los actos de violencia contra la integridad sexual de las mujeres (lo que incluye la MGF y exámenes forzados de virginidad).
- La prostitución forzada y el tráfico humano para la explotación sexual.
La Violencia Sexual: Arraigada en la discriminación
La violencia sexual contra las mujeres está arraigada en una cultura global de discriminación que niega a las mujeres la igualdad de género a la vez que da legitimidad y sexualiza el control violento de los cuerpos femeninos para la gratificación individual o metas políticas. Las normas sociales y culturales que niegan a las mujeres la igualdad de género también las hacen más vulnerables a que sufran más violencia, ya que dichas costumbres niegan a las mujeres protecciones efectivas y las obligan a permanecer en situaciones de violencia. La violencia sexual no se presenta como un factor único, sino que más bien se intensifica debido a otros factores tales como la discriminación racial, étnica, de género, social, religiosa, o por razones de clase, casta y/o edad. Todos estos factores aumentan los riesgos de violencia contra las mujeres. Esta discriminación le niega a las mujeres sus derechos fundamentales de tipo social y económico y les limita el acceso a la justicia.
La Violencia Sexual en los Documentos sobre Derechos Humanos
La violencia sexual ataca los estándares internacionales de derechos humanos. Es una forma de ataque que crea traumas físicos, psicológicos o heridas físicas. Las consecuencias médicas son serias y pueden resultar en la muerte, daños físicos, embarazos no deseados, esterilidad, enfermedades crónicas o que constituyen un riesgo de vida o muerte, así como un gran número de problemas mentales o emocionales tales como la depresión, ansiedades o la disfunción sexual.
- La Recomendación General 19 del CEDAW define a la violencia contra las mujeres y niñas como una forma de discriminación que “incluye actos causan, o amenazan causar, daños o sufrimientos sexuales o mentales, la coerción o la falta de libertad.”
- La Declaración para la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres define la violencia contra las mujeres como “cualquier acto por razones de género que resulta, o podría resultar, en daños o sufrimientos sexuales o psicológicos, incluyendo el riesgo de sufrir dichos actos, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea en ámbitos públicos o privados.”
- El Estatuto de Roma declara que la violencia sexual y los ultrajes sexuales cometidos por combatientes durante el desarrollo de conflictos armados son crímenes de guerra. De acuerdo al estatuto, la violencia sexual puede ser considerada como un crimen de esa humanidad y en algunos casos se considera como un elemento de los actos de genocidio.
La Violencia Sexual por Grupos Armados y Agentes Estatales
De acuerdo a los estándares internacionales de derechos humanos los Estados están obligados a combatir y eliminar la violencia sexual causada por el Estado o agentes estatales.
Situaciones de Conflicto
La violencia sexual contra las mujeres fue reportada en casi todos los
conflictos
armados que fueron investigados en 1999 y el 2000 por Amnistía
Internacional.
La violación sexual como arma de guerra fue utilizada en forma
sistemática
para lograr una gran cantidad de objetivos, entre ellos la
intimidación,
la humillación, el terror político, la extracción
forzada
de información, la “limpieza étnica”, o como una
forma
de recompensar a los soldados. El Estatuto de Roma y la Corte
Internacional
de Justicia reconocen que las violaciones sexuales en situaciones de
conflicto
son crímenes de guerra y contra la humanidad. Además de la
violencia
que sufren a manos de grupos armados de oposición, las mujeres que
viven
en situaciones de conflicto muchas veces sufren violencia sexual a manos
de
las fuerzas de seguridad o los miembros de las fuerzas de paz.
Mujeres Refugiadas
Las mujeres que huyen de los campamentos de refugiados para escapar de la
persecución
política, económica, social, cultural, religiosa o
étnica,
frecuentemente sufren abusos sexuales durante el viaje o al llegar a
dichos
campamentos. Las mujeres se convierten en víctimas del ultraje y la
violencia
sexual a manos de las fuerzas de seguridad, guardias fronterizos,
contrabandistas
y otras personas o refugiados. Los guardias de los campamentos, y los
refugiados
que son hombres, ven a las mujeres y las niñas solas como propiedad
sexual
colectiva.
Las Mujeres Prisioneras
Frecuentemente, el encarcelamiento de muchas mujeres es acompañado
por
ultrajes, ataques sexuales y manoseos. Muchas prisioneras son forzadas a
hacer
el sexo a cambio de “favores” tales como comida extra o
productos
higiénicos o para evitar sufrir castigos a manos de los empleados o
guardias
correccionales. Muchas veces las víctimas temen reportar dichos
abusos
por creer que las acusaciones no serán tomadas seriamente o por
temor
de ser blanco de actos de venganza por parte de los perpetradores.
La Esclavitud Sexual
Muchos casos de violencia sexual durante conflictos armados ocurren bajo
condiciones
de esclavitud. A las mujeres que son esclavizadas, para satisfacer los
deseos
sexuales de agentes estatales, se les niegan sus derechos de
autonomía
y/o integridad física. Uno de los casos más conocidos es el
de
las víctimas de la esclavitud sexual en los campamentos de
violación
organizados a través de Asia por el Ejército Imperial
Japonés
durante la II Guerra Mundial, cuando más de 2000,000 mujeres y
niñas
estuvieron esclavizadas en dichos centros. La esclavitud sexual y la
explotación
cometidas por fuerzas de seguridad y grupos armados opositores
están
bien documentadas en todo el mundo.
La Violencia Sexual en el Hogar y la Comunidad
Contrario a las creencias populares, la mayoría de los abusos sexuales ocurren en el hogar o la comunidad de la víctima. El Estado tiene la obligación de combatir la violencia que ocurre en todos los ámbitos, privados y públicos. De acuerdo a los conceptos legales de diligencia debida e igualdad de protección ante la ley, el Estado tiene la responsabilidad de investigar, juzgar y garantizar que se castigue a los culpables y/o compense adecuadamente a las víctimas, sin importar si los mismos son causados por agentes privados o estatales.
La Explotación Sexual de Empleadas Domésticas
Las empleadas domésticas, entre las que hay muchas extranjeras,
son
frecuentemente abusadas sexualmente por sus patrones. Muchas veces, las
mujeres
que han llegado al país sin documentos o que han perdido sus
papeles
de identidad después de ser “traficadas” no pueden
buscar
remedios legales para los abusos que han sufrido y para muchas de ellas el
estatus
migratorio no les permite cambiar de empleo, aún si han escapado de
un
patrón abusivo (ya que entonces se convierten en “imigrantes
ilegales”
y por lo tanto sujetas a ser perseguidas por la ley). Estas mujeres por lo
tanto
están ligadas a sus patrones y esencialmente viven como esclavas,
lo
que viola la Declaración Universal de los DD.HH.
Las Violaciones Sexuales en el Matrimonio
El matrimonio muchas veces legitimiza una gran diversidad de abusos. Las
mujeres
que son ultrajadas dentro de relaciones matrimoniales sufren traumas y
aislamiento.
Con frecuencia el Estado no reconoce que la violencia sexual dentro del
matrimonio
es un crimen y esto influencia la forma en que se percibe dicha violencia.
En
el Informe de AI del 2002 sobre Kenia, muchas de las personas
entrevistadas
respondieron que consideraban que dichos abusos son algo normal en la vida
y
aún más: símbolos de amor. Las legislaciones de
muchos
países fortalecen dichas ideas, como lo demuestra el hecho que
actualmente
solo 27 países tienen legislación que criminaliza el ultraje
marital.
La Mutilación Genital Femenina (MFG)
La MGF consiste en la remoción de los órganos genitales
femeninos.
En su forma más severa, a las mujeres o niñas les quitan los
genitales,
luego se los suturan y les dejan únicamente un pequeño
orificio
para el coito y la menstruación. Muchas veces dicho procedimiento
resulta
en infecciones, shock, hemorragias, abscesos, tumores nerviosos benignos,
quistes,
cicatrices, infecciones crónicas del tracto urinario y la
pélvis,
daños permanentes durante el parto o la muerte, y la infertilidad.
Se
estima que 135 millones de mujeres, niñas y adolescentes han
sufrido
la MGF y que cada año dos millones más corren el riesgo de
ser
mutiladas – aproximadamente un promedio de 6,000 por día.
El Tráfico de Mujeres / Prostitución Forzada
Las mujeres son reclutadas con promesas falsas, forzadas, transportadas,
vendidas
y compradas para una gran variedad de fines que incluyen el sexo para
turistas
y los matrimonios forzados. A las mujeres víctimas del
tráfico
para la explotación sexual sus victimarios frecuentemente las
ultrajadan
para dañarlas física o emocionalmente y forzarlas a la
prostitución.
Muchas sufren golpes y ultrajes como castigo por tratar de escapar o
negarse
a hacer el sexo a cambio de dinero. Ellas son forzadas a tener sexo sin
protección,
a pesar de que eso las pone en grandes riesgos de contraer el SIDA/VIH.
Está
reconocido internacionalmente que el tráfico humano y la
prostitución
forzada son serias violaciones a los derechos humanos. La
Convención
para la Eliminación de Toda Discriminación Contra la Mujer
específicamente
requiere que el Estado “suprima todas las formas de tráfico
de
mujeres y la explotación de las mujeres en la
prostitución.”
(Artículo 6).
Los Problemas de la Impunidad
Los perpetradores de la violencia sexual contra las mujeres son raramente procesados y juzgados por sus actos. Muchas víctimas de la violencia sexual tienen pocos recursos y/o alternativas y las agencias del Estado casi siempre operan en un ambiente que promueve la discriminación de género. Muchas mujeres que denuncian los casos de violencia sexual sufren el destierro en sus comunidades, donde se les considera culpables por los abusos sexuales y/o son maltratadas. Otras no reportan los casos de abuso en relaciones íntimas por miedo a ser víctimas de la venganza, lo que podría incluir abusos físicos, sufrimientos económicos y/o pérdida de los derechos de custodia sobre los hijos. Los casos y la aceptación de la violencia sexual contra las mujeres están tan arraigada en la sociedad que raramente son censuradas en público o condenadas.
La violencia sexual contra las mujeres es una violación a los derechos humanos que no puede ser justificada por ninguna razón pública, social, religiosa o cultural. Una cultura global de discriminación contra las mujeres permite que la violencia sexual ocurra diariamente en la impunidad. Amnistía Internacional le hace un llamado a usted para que nos ayude a erradicar toda forma de violencia contra las mujeres y para que cada una logre una vida de igualdad y dignidad humana.