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Hojas Informativas


El SIDA/VIH, las Mujeres y los Derechos Humanos
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La pandemia del SIDA no es solamente un problema de salud. El derecho a la salud de aquellos que sufren (o están en riesgo de contraer) SIDA/VIH está de manera muy confusa ligado a otros derechos humanos fundamentales. Debido a la discriminación contra las mujeres, a ellas les falta (o no tienen) poder en la sociedad. Esto disminuye el control que las mujeres tienen sobre sus propios cuerpos y en la toma de decisiones, y también incrementa los riesgos de violencia contra ellas. Ambos factores aumentan la susceptibilidad que las mujeres tienen de sufrir dichas infecciones. Debido a los efectos devastadores del VIH y el SIDA las desigualdades de género son ahora fatales.

Impacto del VIH/SIDA en las mujeres (UNAIDS)

Estándares Internacionales de Derechos Humanos

Discriminación

La discriminación está ligada de manera íntima a las experiencias de la mujer con respecto al SIDA/VIH. A las mujeres (quienes típicamente se encuentran en los márgenes económicos y sociales de la comunidad) frecuentemente les niegan acceso a sus derechos humanos más fundamentales, tales como la igualdad, educación, integridad física, seguridad económica y los tratamientos de salud. Dicha discriminación las hace más vulnerables al VIH, ya que no pueden protegerse de dichas infecciones. Una vez que han sido infectadas con el VIH, las mujeres frecuentemente sufren el destierro social, abusos físicos a manos de familiares y/o el abandono. Las mujeres embarazadas que resultan VIH-positivas podrían frecuentemente ser forzadas a la esterilización o tener abortos. Los resultados de los exámenes de VIH generalmente se los dan a los esposos de las embarazadas, ya que se asume que ellos decidirán si quieren continuar o no con el embarazo. El temor a ser discriminadas hace que algunas mujeres mantengan su condición privada o no busquen exámenes de seguimiento o tratamiento. Esto complica e intensifica los efectos de dichas enfermedades.

Normas Culturales

Las normas culturales y de género limitan la sexualidad femenina y son obstáculos para las mujeres que necesitan información sobre la salud sexual y reproductiva. Las discusiones sobre temas sexuales son consideradas generalmente tabú antes y aún después del matrimonio. Las mujeres son frecuentemente valoradas por su fertilidad y son abusadas, repudiadas o sujetas al exilio social si no pueden tener hijos. Estas perspectivas culturales y las creencias que el uso del condón es algo que se usa en la prostitución (Iniciativa de la Comisión Europea/UNFPA para la Salud Reproductiva en Asia) hacen que las mujeres se arriesguen a ser infectadas con el VIH al negarse a usar preservativos. Las prácticas culturales tales como la Mutilación Genital Femenina (MGF) también aumentan los riesgos del VIH para las mujeres. Por ejemplo, la MGF incluye rituales en grupo en los cuáles se usa el mismo instrumento cortante (sin ser esterilizado o desinfectado) en muchas niñas y adolescentes, lo que incrementa el riesgo de transmisión de la enfermedad para todo el grupo.

Las normas culturales que promueven la sexualidad masculina también contribuyen a la transmisión del VIH. A los hombres no solamente se les permite sino que también se les motiva a tener múltiples relaciones sexuales. Cuando los hombres resultan infectados en relaciones extra-maritales ellos le transmiten las infecciones a sus esposas, cuya opinión no es tomada en cuenta a la hora de decidir sobre el uso de algún tipo de protección para el sexo. La noción de la agresividad masculina y la pasividad femenina promueve la idea que las mujeres deben someterse a los deseos de los esposos, aún en situaciones que pueden resultar en relaciones sexuales sin protección