Derechos Humanos de la Mujer
Hoja de Datos: La Mujer y los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC)
Los derechos económicos, sociales y culturales tienen un significado especial debido a los efectos desproporcionadamente grandes que la pobreza y la marginalización cultural y social tienen para las mujeres. En la actualidad las mujeres constituyen aproximadamente el 70% de los 1,200 millones de seres humanos que están sumidos en la pobreza. En todo el mundo, la desigualdad en las oportunidades de disfrutar los derechos económicos, sociales y culturales es un aspecto central en la existencia de las mujeres y un síntoma central de la naturaleza subordinada del poder social, económico y político de las mujeres. La constante desigualdad en el ámbito de los derechos económicos, sociales y culturales contribuye a perpetuar la subordinación de las mujeres, haciéndolas más vulnerables a la violencia, la explotación y otras formas de abuso.
Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales
El Derecho a la Igualdad Económica
Los expertos consideran que a nivel global las mujeres constituyen el 70% de los pobres y poseen únicamente el 1% de la riqueza mundial. La pobreza, especialmente para las mujeres, es más que la falta de ingresos. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que las mujeres continúan atrás de los hombres en el control de los recursos esenciales tales como el dinero, el crédito, la propiedad, la tierra, la riqueza y el acceso a los bienes materiales. También sufren desventajas debido a otras formas de pobreza en áreas tales como la falta de alfabetización, educación, oportunidades de empleo, movilidad social y representación política. Dichas desventajas también son causadas por presiones relacionadas con la falta de tiempo y energía que están ligadas a las responsabilidades de género. Por estas razones, las mujeres en las categorías de vivienda y grupos sociales (en niveles similares) sufren más pobreza que los hombres. Las desigualdades económicas desproporcionadas y la pobreza que sufren las mujeres también ponen en riesgo las oportunidades que tienen de disfrutar completamente otros derechos humanos, entre ellos el derecho a la comida, al agua, la vivienda y los niveles de vida más altos.
El Derecho a los Niveles Más Altos de Salud
La discriminación de género y las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres en el hogar, el trabajo y la comunidad podrían afectar negativamente la salud de la mujer en varias formas. La mujer podría ser expuesta a formas específicas de violencia de género, entre ellas la violencia doméstica y la violación, que pueden afectar negativamente su salud física, sexual y psicológica. En todo el mundo la violencia contra las mujeres es la causa principal de las heridas sufridas por las mujeres que están en la edad reproductiva. Las niñas y las adolescentes también son vulnerables al abuso sexual a manos de hombres mayores y familiares, lo que las pone en riesgo de daños físicos, psicológicos y/o embarazos no deseados a una edad temprana. Algunas prácticas tradicionales tales como la mutilación genital femenina tienen altos riesgos de causar incapacidades físicas y/o la mmuerte.
El Derecho a la Educación
En cada región del mundo, las mujeres tienen menos posibilidades que los hombres de saber leer y constituyen las dos terceras partes de todos los analfabetos. Dos tercios de los 130 millones de niños en edad escolar que no tienen acceso a la educación primaria son niñas. En más de 45 naciones, menos del 25% de las niñas asisten a la escuela secundaria. Esta situación es parcialmente causada por la necesidad de la labor infantil para el ingreso familiar. La falta de educación disminuye el acceso de las mujeres a las oportunidades económicas y promueve prácticas tales como los matrimonios de los menores de edad.
El Derecho a la Comida
De acuerdo al Programa Mundial para la Alimentación más de 840 millones de personas alrededor del mundo, la mayoría de ellos en los países en vías de desarrollo, sufren hambre crónica. En muchos países la distribución de los alimentos dentro de la familia favorece a los varones y las mujeres y niñas tienen menos que comer y lo que comen es de menor calidad. En los países en desarrollo aproximadamente 450 millones de las mujeres adultas en edad reproductiva sufren invalidez debido a las deficiencias en la dieta infantil. La anemia causada por deficiencias de hierro afecta a un número doble de mujeres en relación al número de hombres y la malnutrición de proteína-energía es significantemente mayor entre las mujeres asiáticas, donde viven casi la mitad de todos los que sufren de hambre y malnutrición. Esto es el caso aún cuando las mujeres producen el 80 de los alimentos en África y más del 50 de los productos agrícolas en el sudeste asiático.
El Derecho a la Vivienda
UN-HABITAT estima que más de 1,000 millones de personas no tienen
viviendas adecuadas y en este sentido las mujeres se encuentran en situaciones
particularmente vulnerables. Globalmente, para muchas mujeres la vivienda
no es solamente un lugar para vivir sino que un lugar central para el trabajo
y la interacción social, así como un lugar para criar a los
hijos y producir comida para la familia. Sin embargo las mujeres encaran
la discriminación en muchos aspectos de la obtención de vivienda,
lo que incluye las políticas de desarrollo de vivienda, los controles
sobre los recursos familiares y los derechos a la propiedad y la herencia.
A las mujeres también les niegan la seguridad de tenencia de tierras
cuando aplican debido a las leyes que discriminan sobre las bases de género,
las leyes tradicionales, las actitudes sociales dominantes, la violencia
doméstica y las barreras financieras. Cada uno de esos obstáculos
hace que las mujeres no puedan ser ddueñas de viviendas, o que puedan
rentar o negociar contratos a largo plazo, y esto las hace más vulnerables
a los desalojos forzados. La relación tan precaria que las mujeres
tienen con la vivienda podría hacerlas más vulnerables al
acoso sexual y la violencia por parte de los terratenientes u otras personas
que tienen control sobre el techo bajo el cuál ellas viven. Las mujeres
también encaran la violencia de género durante los desalojos
forzados y podrían continuar sufriendo dicha violencia después
de haber sido desalojadas.
El Derecho al Agua
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud aproximadamente 1,100 millones de personas en el mundo no tienen acceso a los servicios básicos de agua. En todo el mundo las mujeres son las principales recaudadoras del agua, para consumo doméstico, las transportadoras, las que administran su distribución y la usan en mayor cantidad. En muchos países en vías de desarrollo las unidades familiares pasan cientos de horas cada año consiguiendo agua. Las mujeres tienen que caminar grandes distancias hacia las fuentes de agua y dicha tarea las expone a la violencia de género, especialmente si los recursos de agua están en áreas peligrosas o si tienen que recolectar el agua después del anochecer. A pesar de estas situaciones, las mujeres y sus intereses no están representados adecuadamente o tomados en cuenta en los organismos a cargo de desarrollar las políticas.
El Derecho al Trabajo
Algunos de los problemas más críticos en el tema de las mujeres y el trabajo tratan con:
- La responsabilidad desigual que ellas tienen debido a las expectativas familiares, las responsabilidades domésticas y el trabajo afuera del hogar.
- La labor doméstica sin pago y la marginalización hacia los sectores con peores salarios y la representación desproporcionada de las mujeres en los sectores de las economías informales donde generalmente existen condiciones de trabajo poco sanitarias y peligrosas.
- La discriminación de género y el acoso sexual, lo que limita severamente las oportunidades de trabajo para las mujeres y sus posibilidades de poder elegir donde trabajar.
- Salarios desiguales por el mismo tipo de trabajo o del mismo valor económico.
Los Derechos Culturales y los Derechos de las Mujeres
La desigualdades que las mujeres sufren en las oportunidades de disfrutar
los derechos humanos están profundamente enraizadas en la tradición,
la historia y la cultura, e incluye a las creencias religiosas. Aunque el
respeto por la diversidad y las formas diversas de expresión social
y cultural e identidad deben guiar todos los principios de derechos humanos,
es igualmente importante que se reconozca la dignidad y el valor de las
mujeres como seres humanos completos. La ley internacional de derechos humanos
repetidamente ha dejado claro que los derechos humanos de las mujeres no
pueden ser violados por razones culturales o creencias religiosas. La Convención
para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Contra
las Mujeres demanda que el Estado modifique los patrones de conducta social
y cultural de los hombres y las mujeres con el objeto de eliminar los prejuicios
y otras prácticas costumbristas basadas en la idea que unos u otros
son inferiores o superiores, o en los papeles sociales basados en los estereotipos
existentes para los hombres y las mujeres.