Señor Gobernador,

La presente carta es para instarle que no ejecutan a Garry Allen en Oklahoma el 19 de mayo de 2005. Él fue condenado a muerte por el asesinato, cometido en 1986, de Gail Titsworth, con quien había tenido dos hijos. La Junta de Indultos y Libertad Condicional de Oklahoma ha recomendado al gobernador a usted que conmute su condena de muerte.

Estoy en solidaridad y mando apoyo a los familiares y amigos de Gail Titsworth, y no pretendo disculpar la manera en que murió ni restar importancia al sufrimiento que su muerte ha causado.

Con lo dicho en mente, Garry Allen padece epilepsia, que al parecer se ha agravado durante su estancia en el pabellón de los condenados a muerte. Sufre ataques frecuentes, y los médicos han declarado que, tras los ataques, pasa periodos tan confuso que no comprendería la realidad ni el motivo de su ejecución inminente. En 1993, a Garry Allen se le calculó un cociente intelectual de 111, por encima de la media. Para 1999 había descendido a 75. Según los informes, los médicos han atribuido este descenso a sus constantes ataques epilépticos, combinados con su lesión cerebral.

La defensa presentó a una experta que proporcionó un testimonio atenuante. La doctora Nelda Ferguson declaró que Garry Allen se había criado en un entorno de pobreza y en una familia inestable, había sido rechazado por su madre alcohólica, y él mismo había sufrido cambios de humor enfermizos que habían dado lugar a numerosos intentos de suicidio. La experta concluyó que Garry Allen sufría un trastorno de personalidad relacionado con la esquizofrenia. Por estas razones me opongo a la ejecución de Garry Allen.

Le pido que tomen en consideración la recomendación de indulto de la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Oklahoma y que acepte dicha recomendación y conmutar la condena de muerte de Garry Allen. Espero que ponga estas recomendaciones en consideración en este caso.

Atentamente,