SUDAN
Republica de Sudan
Jefe del Estado y del gobierno: Omar Hassan Ahmad al Bashir
Capital: Jartum
Población: 29,4 millones de habitantes
Idioma oficial: árabe
Pena de muerte: retencionista
Tratados ratificados o firmados en el 2000: Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional
La guerra civil siguió destrozando la vida de innumerables civiles durante el 2000. Los más afectados fueron los habitantes de zonas próximas a yacimientos petrolíferos, donde las fuerzas progubernamentales y los grupos armados de oposición luchaban por el control de la producción de petróleo y el territorio. Todas las partes enfrentadas cometieron abusos graves contra los derechos humanos de los civiles que vivían en las zonas en conflicto, como bombardeos indiscriminados, secuestros, esclavitud, reclutamientos forzosos, tortura y homicidios. Decenas de miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares. Aunque el gobierno afirmaba que la situación de los derechos humanos en las zonas bajo su control estaba mejorando, se hostigó e intimidó a abogados, periodistas, estudiantes y defensores de los derechos humanos. Decenas de ellos fueron detenidos y torturados. No se procesó a los responsables de abusos contra los derechos humanos. En las ciudades controladas por el gobierno continuaron las restricciones del derecho a la libertad de expresión y asociación.
Información general
Al concluir el año, la guerra civil, reanudada en 1983, había costado la vida a casi dos millones de personas y había elevado el número de desplazados internos a 4,5 millones. Además, se calculaba que cerca de 500.000 personas habían buscado asilo en otros países.
Las principales facciones enfrentadas en el conflicto desde 1983 eran, por un lado, los grupos partidarios del gobierno —entre ellos las Fuerzas Armadas Populares del Sudán (el ejército regular), las Fuerzas Populares de Defensa (formadas por paramilitares) y diversas milicias conocidas como murahaleen— y, por otro, las diversas fuerzas aliadas de oposición, aglutinadas en torno al Ejército Popular de Liberación de Sudán (epls).
El afán por conseguir petróleo y por controlar los territorios donde había yacimientos petrolíferos fue crucial en la guerra entre el gobierno y los grupos armados de oposición, así como en los enfrentamientos entre los diversos grupos milicianos. Por ejemplo, el oleoducto de 1.600 kilómetros que empezó a funcionar en agosto de 1999 continuó siendo el blanco de reiterados ataques de las fuerzas de oposición. Además del conflicto entre el ejército regular y el epls, hubo encarnizados enfrentamientos entre las milicias aliadas con el gobierno y con el epls. Estos grupos cambiaron a menudo de bando, en función de lo que pareciera servir mejor a sus intereses o, simplemente, del suministro de armas. Se calcula que durante los últimos años hubo más muertes a consecuencia de las luchas entre milicias que en los enfrentamientos armados con fuerzas gubernamentales. La política del gobierno, consistente en proporcionar ayuda y armas a los jefes de las diversas milicias y en alentar los combates entre ellas, acarreó destrucción generalizada y miseria para la población civil.
En julio fracasó el alto el fuego de Bahr el Gazal, que se había acordado por motivos humanitarios entre el epls, la onu y los organismos de ayuda a las víctimas reunidos en la Operación Salvar Sudán con el fin de proporcionar alimentos a los civiles afectados por el conflicto. No obstante, la Operación Salvar Sudán y el gobierno llegaron posteriormente a un nuevo acuerdo que permitía la reanudación del suministro de ayuda humanitaria. Aunque el alto el fuego no se restableció, en octubre se acordó una tregua de 12 días para permitir al Fondo de la onu para la Infancia (unicef) llevar a cabo su campaña de vacunación contra la polio. Algunas organizaciones no gubernamentales acusaron al gobierno de no respetar esta tregua y de bombardear localidades.
El estado de excepción dictado en diciembre de 1999 continuó vigente la mayor parte del año. En diciembre se celebraron elecciones presidenciales y parlamentarias. Los observadores tanto de la onu como de la Unión Europea rechazaron la invitación para presenciar el desarrollo del proceso electoral, que todos consideraban aquejado de graves deficiencias. Las detenciones de periodistas, opositores políticos y activistas de derechos humanos se intensificaron antes de las elecciones, y los principales partidos de oposición pidieron el boicot de los comicios; los habitantes de las zonas bajo control de los rebeldes no participaron en las elecciones. El presidente Omar al Bashir, en el poder desde 1989, fue declarado vencedor de las elecciones.
Desplazamiento interno
Decenas de miles de
personas que vivían en el estado de Alto Nilo, rico en
petróleo, fueron aterrorizadas con bombardeos aéreos,
ejecuciones masivas y torturas para que abandonaran sus hogares.
Los desplazamientos en masa fueron seguidos por un despliegue de
fuerzas y armamento adicionales para proteger los yacimientos
petrolíferos. Se robaron y quemaron cosechas y ganado para
impedir a los desplazados regresar a sus casas. En el norte de Bahr
el Ghazal los bombardeos provocaron también desplazamientos
masivos de la población civil.
Bombardeos contra la
población civil
Continuaron los bombardeos
indiscriminados contra la población civil en el sur del
país. La indignación internacional ante el bombardeo
de hospitales y escuelas en febrero y marzo hizo al presidente Al
Bashir ordenar a sus fuerzas la interrupción de todos los
ataques aéreos, excepto cuando tuvieran una finalidad
defensiva o durante operaciones militares dirigidas a
«proteger vidas y propiedades». No obstante, tras
fracasar el alto el fuego propuesto por motivos humanitarios en
Bahr el Ghazal, los ataques se intensificaron. Desde septiembre se
intensificaron los bombardeos contra objetivos civiles en otras
partes del país, como Ecuatoria Oriental, Alto Nilo y el sur
de Nilo Azul.
- Sólo en julio, según los informes, más de 250 bombas alcanzaron objetivos civiles en al menos 30 incidentes distintos; varias personas murieron y se interrumpió la cosecha y el suministro de ayuda humanitaria en Bahr el Ghazal.
Niños soldados
El alistamiento en las fuerzas armadas es obligatorio tanto para hombres como para mujeres, y la ley impone la formación militar como condición previa para acceder a otros estudios superiores o a ciertos puestos de trabajo. Se recibieron cada vez más datos sobre la utilización de niños soldados por parte de los diversos bandos enfrentados. Hubo informes sobre niños que habían sido secuestrados en las calles de Jartum para obligarlos a alistarse en las Fuerzas Populares de Defensa. Sus padres no fueron informados, y a la mayoría de los jóvenes reclutas los enviaron a la primera línea del frente. Se recibieron informes sobre malos tratos a reclutas menores de edad.
- El 29 de mayo, el cadáver de Ghassan Ahmed Al Amin Haroun, de 17 años, fue trasladado al depósito de cadáveres de Jartum procedente del Campamento Conjunto para el Servicio Militar Obligatorio de Jabal Awlia. El joven se había incorporado al ejército tan sólo dos días antes. Un examen forense reveló que presentaba heridas en ambas manos, la espalda, el pie y el ojo derechos, así como hematomas en otras partes del cuerpo, y determinó que la causa de la muerte había sido un «fallo respiratorio». Las autoridades no hicieron ningún comentario sobre los resultados de la autopsia, pero poco después la familia del muchacho fue puesta bajo la vigilancia de las fuerzas de seguridad.
- Mohanad Abdelrahman M. Zakana, de
16 años, murió en mayo en el campamento de
formación militar de Aljouli. Se cree que su muerte se
debió al duro entrenamiento impuesto a los reclutas
jóvenes. Según se dijo, le negaron el tratamiento
médico adecuado tras sufrir una
insolación.
El epls siguió reclutando a la fuerza a menores, a pesar de haber comunicado al unicef que iba a desmovilizar a todos los niños soldados que había en sus filas y que no reclutaría a más.
Esclavitud
Aunque el gobierno siguió negando la existencia de la esclavitud en Sudán, se cree que había miles de personas sometidas a trabajos forzados o esclavizadas. Por lo que respecta al número de personas en régimen de esclavitud, los cálculos varían; algunas organizaciones no gubernamentales elevan la cifra a 100.000 personas, frente a las 5.000 que declara el gobierno. Se recibieron numerosos informes sobre esclavitud sexual de mujeres, sobre todo en las zonas afectadas por el conflicto armado. Las personas que lograron huir hablaban de tortura generalizada, así como de violaciones y matrimonios forzosos.
Tortura y malos tratos
Siguieron recibiéndose informes sobre prácticas generalizadas de tortura y malos tratos en muchas localidades bajo control del gobierno. Existió una gran preocupación porque los supuestos opositores al gobierno corrían especial peligro. Los informes de tortura no se investigaron y los perpetradores no fueron llevados ante los tribunales. También hubo informes de torturas relativos a los territorios controlados por el epls.
- No se llevaron a cabo investigaciones sobre la muerte bajo custodia de Joseph Adhiang Langlang, Abdallah Col, Hassan Abu Adhan y Gladino Sam Okieny. Según informes, murieron como consecuencia de torturas. Los cuatro hombres habían estado recluidos con Hillary Boma y con otros 25 más, acusados de poner bombas en Jartum en 1998. Después de que Hillary Boma y los compañeros encarcelados con él fueron indultados y puestos en libertad en diciembre de 1999, no se llevó a cabo ninguna investigación sobre sus denuncias de tortura.
- En diciembre, ocho miembros de partidos políticos de oposición fueron detenidos por las fuerzas de seguridad en el transcurso de una reunión con un diplomático estadounidense. Fueron acusados de tramar una conspiración para dar un golpe de Estado. Unos días después, dos abogados —Ghazi Suleiman y Ali Mahmoud Hasanain— fueron detenidos por firmar una petición contra las detenciones. Ghazi Suleiman sufrió una herida en la cabeza y, según informes, fue hospitalizado dos veces durante la detención, lo cual hizo temer seriamente que hubiera sido torturado. Los diez detenidos fueron recluidos en régimen de aislamiento en un lugar secreto y sin acceso a sus familias y abogados ni a tratamiento médico ni a sus abogados.
Amputaciones
Durante el año 2000, al menos 12 personas fueron condenadas a sufrir amputaciones de miembros. Se llevó a cabo al menos una amputación.
- En marzo, Al Salik Obeid sufrió la amputación de la mano derecha y el pie izquierdo en la Prisión Kober.
Violaciones y otros actos de violencia contra las mujeres
A lo largo del año se intensificaron los actos violentos contra las mujeres por parte de combatientes de ambos bandos, un hecho ya característico del conflicto sudanés. Hubo numerosos informes de abusos sexuales, que incluían esclavitud, violaciones y embarazos forzosos. La violación se convirtió en una táctica de guerra utilizada tanto por las fuerzas gubernamentales como por los grupos de oposición para deshumanizar y humillar a la población civil en las zonas en conflicto. No obstante, debido a su condición de tabú y al estigma asociado a ella, rara vez se informaba sobre estos abusos, y la norma era que los violadores quedaran impunes. Se recibieron frecuentes informes sobre mujeres que habían sido secuestradas mientras buscaban agua o leña y a las que se obligaba a cargar con pesados fardos de bienes robados en pueblos saqueados. También se las utilizaba como mano de obra esclava y se las obligaba a limpiar, cocinar y realizar labores domésticas para los soldados en cuarteles y campamentos.
Derechos de la mujer
Los derechos de la mujer sufrieron violaciones generalizadas. En la zona central del país, especialmente en Jartum, la libertad de circulación de las mujeres estuvo gravemente limitada.
- En septiembre, el gobernador de
Jartum dictó un decreto que prohibía a las mujeres
trabajar en lugares públicos. Unos días
después, 26 mujeres fueron detenidas y tres resultaron
heridas cuando la policía utilizó gas
lacrimógeno y porras para disolver una manifestación
pacífica contra el decreto.
Estudiantes y defensores de los derechos humanos
A lo largo del año, varios estudiantes y defensores de los derechos humanos fueron objeto de actos de hostigamiento e intimidación, sobre todo en Jartum y sus alrededores. Las fuerzas de seguridad impidieron u obstaculizaron las actividades estudiantiles, y los activistas fueron detenidos y torturados; a uno de ellos lo mataron.
- En junio, los soldados abrieron
fuego contra un grupo de estudiantes que celebraban un seminario
sobre la crisis de Sudán en la Universidad de Sennar. Un
participante, 'Mirghami Mahmoud al Norman, murió al ser
alcanzado por los disparos, y varios más resultaron heridos.
En los días posteriores al ataque hubo varias
manifestaciones en apoyo de los estudiantes. Al menos 11 hombres,
entre ellos siete estudiantes, fueron detenidos y acusados de
provocar disturbios y de alterar el orden público.
Según se creía, todos ellos fueron torturados, y la
mayoría tuvieron que ser hospitalizados por las lesiones
sufridas.
- Los familiares de una niña de 11 años violada por un agente de policía en mayo de 1999, delito por el que pedían justicia, fueron hostigados e intimidados. Las autoridades intentaron una y otra vez someter a la niña a nuevos reconocimientos médicos muy desagradables. Sin embargo, en vez de investigar las denuncias de violación, las autoridades sudanesas prefirieron considerar el caso una cuestión de «seguridad». Se obligó a los familiares y a los abogados que los representaban a declarar ante el Departamento Federal de Investigación Criminal, y agentes de las fuerzas de seguridad se llevaron documentos de los despachos de los letrados. Ni los familiares ni sus abogados fueron acusados de ningún delito común reconocible.
Informe de Amnistía Internacional
- Sudan: The Human Price of Oil (Indice AI: AFR 54/001/2000)
