Discriminación basada en la identidad
Los hallazgos del informe indican evidentemente que el abuso policial y las formas que toma a menudo son específicos a diferentes aspectos de la identidad de la víctima, como la orientación sexual, raza, sexo o identidad sexual, edad o situación económica. Como en Stonewall destaca el tratamiento de las personas LGBT en manos de la policía dentro de un panorama más general de discriminación basada en la identidad y demuestra cómo la interacción entre diferentes formas de discriminación (racismo, sexismo, homofobia y transfobia) hacen que ciertas poblaciones dentro de la comunidad de personas LGBT tengan más probabilidades de convertirse en el blanco del abuso.
Gran parte de la investigación de Amnistía ha demostrado claramente que la discriminación, la negación sistemática de los derechos de ciertas personas, es un grave abuso a los derechos humanos y a menudo puede conducir a más abusos a los derechos humanos. La discriminación institucionalizada deshumaniza a la víctima, que se considera alguien que puede ser tratado inhumanamente. La discriminación institucionalizada alimenta la impunidad, niega la justicia y puede incitar violencia contra determinadas personas o grupos. Las prácticas y políticas discriminatorias tienen consecuencias terribles para los grupos elegidos como blancos, no sólo en términos de la naturaleza del maltrato por parte de los agentes de gobierno o la sociedad en conjunto, sino también en términos del acceso a un resarcimiento y a una protección igualitaria ante la ley. La discriminación también lleva a menudo a la falta de acción oficial, como las investigaciones de los abusos alegados, lo cual refuerza aun más la impunidad.
Como en Stonewall confirma que en Estados Unidos las personas continúan siendo el blanco de la policía para cometer abusos a los derechos humanos en función de su orientación o identidad sexual real o percibida. El abuso y la mala conducta policial forma parte de una variada incidencia de violencia contra las personas LGBT que incluye la violencia comunitaria y familiar. Estos abusos están vinculados a los continuos problemas de discriminación y deben abordarse en el contexto más general de la necesidad de reconocimiento y protección de todos los derechos humanos de las personas LGBT, incluidos los derechos económicos, sociales y culturales. Por ejemplo, los estudios han demostrado que cerca del 70% de las personas transexuales de algunas ciudades de los EE.UU. están desempleadas o subempleadas y que una proporción significativa de la comunidad de transexuales son personas sin hogar, en particular las personas transexuales de color y los inmigrantes. Enfrentadas a la vida en la calle, muchas personas transexuales experimentan un mayor riesgo como blancos para abusos a los derechos humanos. Como muchos otros países, EE.UU. tiene muchos antecedentes de criminalizar la conducta homosexual y de no proteger a las personas LGBT de la discriminación. Es una herencia que, finalmente, nos indica no sólo lo lejos que hemos llegado, sino también cuánto más lejos debemos llegar.
En Como en Stonewall, Amnistía Internacional trata un tema de derechos humanos crítico y a menudo invisible y hace recomendaciones concretas para dar fin a un problema duradero enfrentado por las personas de LGBT en Estados Unidos.
Lee el informe completo (sólo disponible en inglés).
