Claudia María Acevedo, Defendiendo los Derechos Humanos de las Lesbianas en Guatemala
Claudia María Acevedo González
Coordinara general de la Asociación de Lesbianas Liberadas o "Lesbiradas"
Nacionalidad: Guatemalteca
Claudia es la coordinara general de la Asociación de Lesbianas Liberadas o "Lesbiradas", una organización que surgió de los esfuerzos de doce mujeres que, con la participación de otras lesbianas en Guatemala, han luchado por dar visibilidad al lesbianismo y defender públicamente los derechos humanos de las lesbianas.
¿Cuáles han sido sus mayores éxitos con este proyecto y que retos piensan que van a enfrentar?
Nuestro mayor éxito . . . creo que ha sido la posibilidad de decir, "Bueno, sí, juntémonos y empecemos una lucha por transformar la situación". Yo creo que este es el principal reto porque el lesbianismo en Guatemala no sólo está estigmatizado, sino que además es peligroso ser lesbiana en una sociedad que niega la sexualidad misma.
¿Nos podrías hablar un poco sobre la violencia perpretada contra lesbianas en Guatemala? ¿Dónde y cómo ocurre?
En este momento estamos en el proceso de crear un proyecto para documentar las violaciones de los derechos humanos a las lesbianas porque la mayoría de los casos ocurren en el ámbito privado, o sea en las familias. Entonces es muy difícil poder documentar los casos y exigir al sistema de justicia que trabaje sobre ellos. Cuando las familias se dan cuenta de que sus hijas, hermanas, o madres son lesbianas, lo que sucede muchas veces es violencia física, sexual, y emocional, y todo bajo cualquier pretexto que no sea abiertamente porque es lesbiana. Inclusive en algunos casos hay violaciones sexuales, o hasta asesinatos, y nunca podemos documentar que son crímenes de odio por orientación sexual.
¿Qué tan receptivas son las autoridades a este fenómeno que enfrentan las comunidades de minorías sexuales?
En Guatemala existe un sistema de impunidad que es bastante fuerte, porque hay un proceso de transición después del conflicto armado. Llevamos ocho años en esa transición, intentando establecer bases para que el sistema de justicia sea uno donde la gente pueda tener debidos procesos, porque la gente tiene miedo del sistema de justicia por la historia de guerra. Para la diversidad sexual es complicado, porque en Guatemala no hay homosexuales; el estado nos niega. Entonces, a partir de que nos niega, pone barreras para darles seguimiento a las denuncias, y el sistema de impunidad se transforma en que no tenemos acceso a la justicia. También existe una política de "limpieza social" que busca eliminar los transvestís en la calle, las lesbianas y los gays. Bajo esta política se han gestado todos los asesinatos contra transvestís, por ejemplo.
¿Si tú eres una lesbiana en Guatemala y sufres una violación a tus derechos humanos, a quién acudes?
En Guatemala hay un renglón bastante alto de violaciones de derechos y por eso hay muchas organizaciones que hacen trabajo en derechos humanos. En ese caso lo que hacemos es ir a las organizaciones de derechos humanos, a la procuraría de derechos humanos o a las instancias estatales encargadas del sistema de justicia.
Dinos cómo ha sido tu experiencia trabajando con organizaciones de mujeres y derechos humanos.
"Lesbiradas" tiene alianzas con organizaciones de mujeres, organizaciones feministas y de derechos humanos. El proceso ha sido de años porque el tema de la sexualidad es un tema del cual mucha gente no quiere hablar y hablar de lesbianismo todavía más. Todas las organizaciones nos aceptan entre comillas pero no necesariamente integran en sus agendas el tema de la diversidad sexual. Eso nos ha costado mucho, aunque cada vez hay más apertura a estos temas. Nosotras lo hemos hecho más dentro del movimiento de mujeres, y ahora, en esta coyuntura, más dentro del movimiento de derechos humanos.
¿Tienes algún mensaje para la gente de diversidad sexual que viva en Latinoamérica?
Partiendo de que hemos venido de una práctica de países donde no se habla de la sexualidad y donde no se abre el tema de rescatar la identidad individual de las personas, yo lo que digo . . . es que ojalá algún día podamos romper todas las ataduras de las opresiones. Y les invito a que lo hagamos juntas y juntos.
