Christina Alvarez: Luchando por los Derechos Humanos
Este mes entrevistamos a Christina Alvarez, una fenomenal activista que reside en California. Ella es la Co-directora del Comité Directivo de OUTfront. Las áreas de interes de ella son los temas de refugiados y de migrantes y derechos de lesbiana, gay, bisexual y transexuales (LGBT). Actualmente reside en el condado de Orange, California, con su pareja, Emily Wood, y sus dos perritos juguetones. 
¿Porqué decidiste participar en el movimiento de derechos humanos?
Durante mi niñez pasé mucho tiempo bajo la influencia de una familia de origen cubano- americano que estaba profundamente centrada en la Iglesia Católica. Fue de ahí que supe de Dorothy Day y el Movimiento Cristiano Socialista de los Trabajadores y del Movimiento Unido de Trabajadores Campesinos (United Farm Workers Movement or UFW), que todavía se mantenía activo donde vivíamos. Pienso que eso fue mi primera experiencia en la tarea de la defensa de los derechos humanos y la justicia social. También fui a un internado católico (sólo asistiendo a clases durante el día) un tanto conservador, exclusivo para chicas, cuyas ideas políticas no compartía, pero con el cual igual estoy agradecida porque las monjas y la administración del internado realmente nos motivaron a ser mujeres fuertes, independientes y feministas. El colegio me ofreció muchas oportunidades para participar con la comunidad local de trabajadores migrantes y, de esa forma, mi pasión por el movimiento para promover la justicia social fue cultivada desde mi adolescencia - y ese trabajo me ha guiado naturalmente al trabajo de defender los derechos humanos.
¿Cómo empezaste a participar con Amnistía Internacional EE.UU.?
Comencé a participar con Amnistía a la edad de 13 años en ese mismo colegio. Recuerdo mis arduos esfuerzos para formar un grupo de Amnistía en el campus y cómo me puse furiosa cuando la administración pensó que ciertos aspectos de la organización eran muy liberales, etc. Pero luchamos para tener un grupo y hasta trabajamos en muchos casos que eran oficialmente autorizados por el colegio – la mayor parte de ellos casos para abolir la pena de muerte. Pienso que estas experiencias realmente sembraron la semilla de participación con Amnistía en mi y posteriormente dirigí a ese grupo durante el bachillerato. Después, la primera cosa que hice cuando comencé mis estudios en Princeton fue buscar al grupo de Amnistía, y allí tuve otro cargo directivo por cuatro años. Y me encantó. Era algo increíble y emocionante poder usar los inmensos recursos que posee Princeton para promover mensajes de derechos humanos en el campus, especialmente porque esos mensajes no estaban necesariamente llegando desde otros lugares. Después de graduarme, apliqué para una posición en el Comité Directivo de OUTfront, y aquí estoy.
¿Nos podrías explicar brevemente lo que hace OUTfront?
OUTfront es el programa de Amnistía Internacional EE.UU. que se enfoca en los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y travestis (LGBT). El programa consiste de tres empleados, siete miembros del Comité Directivo, un Consejo de Derechos Humanos y todos nuestros maravillosos voluntarios. Gran parte de nuestro trabajo está íntimamente relacionado con el del Programa de Derechos de las Mujeres o el del Programa de Refugiados, así que somos afortunados de tener una red muy diversa. OUTfront organizó una gira en siete ciudades, durante dos semanas, con dos representantes de JFLAG, el grupo más destacado de Jamaica en la defensa de los derechos de la gente LGBT. Ellos llegaron aquí a mediados de febrero, así que trabajé muy de cerca con el personal de la oficina regional para coordinar eventos locales y una conferencia de prensa grande en Los Ángeles.
¿Cuáles son los proyectos que has realizado con Amnistía de los cuales te sientes más orgullosa?
Me encantó participar con el grupo de Amnistía de Princeton porque tuvimos la oportunidad de invitar a defensores de derechos humanos increíbles y que eran una gran fuente de inspiración - ¡y efectivamente asistieron a nuestros eventos! Nuestro pequeño grupo pudo traer a José Ramos-Horta, el ganador del premio Nóbel de la Paz 1996, a Gyalo Thondup, el hermano mayor de su santidad Dali Lama y otras tantas personalidades. Te digo, yo sólo tenía 17 años de edad, apenas acababa de entrar a la universidad y ya estaba cenando con un ganador del premio Nóbel y con un activista tibetano de gran influencia, quien por cierto era el hermano del Dali Lama . . . Fue algo increíble. Totalmente increíble.
¿Que les dirías a aquellos Latinos que quieren participar en la defensa de los derechos humanos?
Yo les recomiendo a todas las activistas latinas que participen en este tipo de voluntariado y que realmente sigan la llamada de sus corazones para defender la justicia social. Siempre hay suficiente espacio para activistas latinos ya que proveemos una voz que tiene poca representación en círculos de gente de color en los movimientos crecientes de justicia social. Pienso que, como activistas que venimos de minorías, tenemos la responsabilidad de motivar a las nuevas generaciones y asegurarnos de que se apasionen por estos tópicos.
